La crisis de River se agrava cada 90 minutos-

29 de Julio, 2026-Gimnasia obtuvo un gran triunfo en el Bosque de La Plata- Bajo el cielo plomizo de La Plata, el Estadio Juan Carmelo Zerillo vibró como pocas veces en lo que va del torneo. Gimnasia y Esgrima, con el alma en llamas y la necesidad de sumar sus primeros puntos en el Clausura, recibió a un River que llegaba con obligación de favorito y con su crisis a cuestas, y se fue del Bosque con la cabeza gacha y el orgullo herido.
Hace 1 hora DEPORTES

El 1 a 0 final, conseguido a los 80 minutos por Alexis Steimbach, no fue un espejismo ni un golpe de fortuna fue la justa recompensa a una noche de entrega, presión y fe inquebrantable para el equipo dirigido por Eduardo Coudet.

   El primer tiempo fue un combate de alta intensidad, una partida de ajedrez en la que ninguno de los dos contendientes quiso ceder un milímetro de terreno. River, con la posesión como bandera, intentó tejer su juego de toque y proyección desde el arranque. Marcos Acuña, incansable por la izquierda, ensayó varias veces el desborde, pero se topó una y otra vez con un muro defensivo bien plantado. En el minuto 8, Ángel Correa probó con un remate de media distancia que se perdió por arriba del travesaño, y poco después Mauro Arambarri, con un disparo desde fuera del área, hizo estremecer el larguero en un aviso que heló la sangre de los hinchas locales.


   Sin embargo, el Lobo no se achicó. Con un bloque bajo pero agresivo en la recuperación, Gimnasia esperó su momento y empezó a lastimar de contra. A los 10 minutos, Steimbach, que sería el héroe de la noche, cabeceó cerca del palo derecho tras un centro de Jeremías Merlo. El partido se volvió un ida y vuelta frenético, con pelotas divididas en el mediocampo y la sensación de que el gol podía caer en cualquier momento. Los corners se sucedieron: primero para River, luego para Gimnasia, en un toma y dame que mantenía a la tribuna en vilo.

   Cuando el cronómetro marcaba el final del primer tiempo, Gimnasia tuvo la más clara. Una contra letal culminó con un remate de Ignacio Miramón que, para desgracia del local, se estrelló en la parte externa de la red. El silencio del Bosque se transformó en un suspiro colectivo: el 0 a 0 se mantuvo al término de los primeros 45 minutos, pero la sensación era que el Lobo había plantado cara y merecía algo más.

  El segundo tiempo arrancó con un cambio obligado en River: Mauro Arambarri, víctima de una lesión, dejó su lugar a Fausto Vera. El partido se volvió aún más trabado, con faltas y tarjetas que empezaron a teñir el encuentro de amarillo. Lucas Silva vio la primera amonestación a los 56 minutos, y poco después Nicolás Otamendi también se llevó la suya por una falta peligrosa. River intentó oxigenar su ataque con los ingresos de Rafael Borré y Facundo González, pero la defensa del Lobo, liderada por un Renzo Giampaoli gigante hasta que una molestia lo obligó a salir, se mantuvo firme como un bastión.

   Gimnasia, lejos de conformarse, fue en busca del premio. Agustín Auzmendi, voraz en el área, tuvo dos chances claras que se fueron desviadas, y Maximiliano Zalazar, que había ingresado minutos antes, se convirtió en un dolor de cabeza para la zaga millonaria. El partido se partió en dos: River, desordenado y sin ideas, se estrellaba contra el muro, mientras el Lobo acechaba como un depredador paciente.

   Y entonces, a los 80 minutos, llegó la estocada. Un tiro de falta desde el sector izquierdo, ejecutado con precisión milimétrica por Maximiliano Zalazar, encontró en el área a Alexis Steimbach. El delantero, con un salto perfecto y la cabeza firme, conectó el balón y lo clavó en el fondo del arco defendido por Santiago Beltrán. El Bosque estalló. Fue un gol que tenía aroma a hazaña, a justicia poética, a premio para un equipo que corrió, presionó y creyó hasta el final.

   River intentó reaccionar con desesperación. Facundo Colidio y Lautaro Pereyra ingresaron para darle frescura al ataque, pero el Lobo se cerró con uñas y dientes. Incluso Steimbach, en su euforia, estrelló un remate en el larguero a los 83 minutos que pudo ser el segundo, y Pedro Silva Torrejón tuvo otro remate que se fue desviado. El tiempo se esfumó entre amarillas, cambios y la angustia de un River que no encontraba el camino.

   Cuando el árbitro Leandro Rey Hilfer decretó el final, el Bosque se convirtió en una fiesta. Gimnasia había sumado sus primeros tres puntos en el Clausura, y no ante cualquiera: ante el último campeón, ante un River impotente derrotado por la entrega, la estrategia y la jerarquía de un equipo que supo sufrir y golpear en el momento justo.

 Fuente: diarionorte.com

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