hace 4 horas - SALUD-VIDA
Tiempo de lectura: 3 minutos, 1 segundos13 de Abril, 2026-Diez vidas que vencieron al VIH-La ciencia volvió a demostrar que el VIH no es invencible. Nature Microbiology acaba de publicar un nuevo caso de remisión sostenida del virus en un hombre de 62 años, conocido como el ‘paciente de Oslo’, décimo en el mundo que logró eliminar el VIH de su organismo.
Diagnosticado con VIH a los 44 años, este paciente noruego recibió en 2020 un trasplante de células madre para tratar un síndrome mielodisplásico, un tipo de cáncer hematológico. A diferencia de otros casos, el donante no fue anónimo: fue su propio hermano, quien, de forma inesperada, resultó portador de la mutación genética CCR5Δ32/Δ32.
Dos años después del trasplante, el paciente suspendió la terapia antirretroviral bajo estricta supervisión médica. Desde entonces, pasaron cuatro años sin rastro detectable del virus en sangre ni en tejidos, incluido el intestino, uno de los principales reservorios donde el VIH se esconde.
El VIH utiliza un receptor llamado CCR5 para invadir los linfocitos T CD4, las células centrales del sistema inmunitario. La mutación CCR5Δ32 bloquea ese receptor: es como si el VIH llegara a la puerta de una casa y descubriera que la cerradura ha sido cambiada. Sin esa llave, el virus no puede entrar ni replicarse.
Al recibir un trasplante con células madre que poseen esta mutación, el sistema inmunitario del paciente se reconstruye con una resistencia genética incorporada, impidiendo que el VIH infecte las nuevas células.
El camino comenzó en 2009 con Timothy Ray Brown, el ‘paciente de Berlín’, considerado durante años una excepción irrepetible. A él le siguieron los casos de Londres, Düsseldorf, Nueva York, City of Hope, Ginebra y otros, hasta llegar a Oslo.
"Al principio decían que la curación era imposible, que lo del paciente de Berlín era chiripa. Pero diez pacientes después, sabemos que es posible curar la infección por VIH. Ahora debemos ver cómo lo hacemos escalable", reflexiona Javier Martínez-Picado, investigador de IrsiCaixa y colíder del consorcio internacional IciStem, que ha publicado este hallazgo.
El consorcio IciStem 2.0, creado en 2014, ha seguido a más de 40 pacientes con VIH sometidos a trasplante de células madre. De ellos, cuatro han interrumpido el tratamiento y permanecen en remisión. Los otros seis casos han sido documentados fuera del consorcio, sumando así los diez conocidos hasta hoy.
A pesar del entusiasmo, los expertos lanzan un mensaje de cautela. El trasplante de células madre es un procedimiento muy agresivo que conlleva una mortalidad asociada elevada. No es ético ni seguro aplicarlo a una persona con VIH que no padezca un cáncer hematológico, sobre todo cuando los antirretrovirales actuales permiten una esperanza de vida casi normal.
"Estos hitos nos permiten entender mejor cómo se produce la curación y avanzar hacia estrategias más aplicables a todas las personas con VIH", señala María Salgado, investigadora de IrsiCaixa.
La verdadera lección del paciente de Oslo no es que el trasplante sea la solución, sino que abre nuevas vías de investigación: desde la edición genética con CRISPR hasta las terapias CAR-T, capaces de imitar los efectos protectores de la mutación CCR5Δ32 sin necesidad de un trasplante de médula ósea.
El ‘paciente de Oslo’ no es solo un nombre más en una lista. Es la prueba de que el VIH puede ser derrotado y de que, por primera vez, empezamos a entender el mapa de la curación. Con 63 años, es también uno de los más longevos en recibir este tipo de tratamiento, lo que sugiere que la edad no es una barrera definitiva.
El VIH sigue siendo incurable para los 39 millones de personas que viven con él en el mundo. Pero los diez casos de remisión documentados han transformado lo que parecía un sueño imposible en una hoja de ruta concreta. Y eso, en la ciencia, es el primer paso para cambiar la historia de una enfermedad.
Fuente: diarionorte.com
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