hace 10 años - INTERNACIONALES
Tiempo de lectura: 2 minutos, 42 segundosEl peor desastre minero-ambiental de Brasil alcanzó este fin de semana el Atlántico, después de recorrer 650 kilómetros, destruyendo la vida en las orillas del Río Doce (dulce) y matando los peces en su camino. La contaminación abarca un área fértil del tamaño de Austria.
Río de Janeiro, 23 (AFP-NA) - Dos semanas después de la rotura de un dique de contención de la minera Samarco, que dejó 11 muertos, 12 desaparecidos y millares de desamparados en el municipio de Mariana, en Minas Gerais, la riada de lodo y escombros minerales llegó a la playa de Regencia, en el estado de Espírito Santo, una importante área de corales.

Desembocadura del río Doce en el Atlántico inundada por una riada de barro y residuos minerales, causada por la ruptura de un dique de la minera Samarco.
El desastre ocurrido el 5 de noviembre causó la suspensión del suministro de agua potable a cerca de 250 mil personas, resultado de la cantidad de barro y de la presencia de metales como arsénico, cadmio, plomo, cromo, níquel, cobre y mercurio por sobre el límite legalmente permitido, según informó el Instituto Minero de Gestión de Aguas. La riada fue consecuencia de la ruptura de un dique que contenía 62 millones de metros cúbicos en depósitos de agua y de residuos minerales de Samarco, en el municipio de Mariana, en el sudeste de Brasil.
“La situación puede resumirse en dos palabras: río muerto”, definió Luciano Magalhães, director de análisis del Servicio de Agua y Desague de la región. Para el investigador Marcos Freitas, de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), territorios cubiertos por el barro deben volverse “cementerios biológicos”. La villa Bento Rodrigues, por ejemplo, tendrá que construirse en otra parte. El gobierno brasileño calificó el accidente como una “catástrofe ambiental”, cobrándole a la empresa una multa equivalente a u$s 120 millones y el bloqueo de unos u$s 350 millones.
La minera, que niega la existencia de sustancias nocivas en las aguas del Río Doce, se comprometió a sanar los daños ambientales con un valor equivalente a u$s 290 millones. Ambientalistas, sin embargo, estiman que las pérdidas son mucho mayores, en verdad, incalculables, por el número de muertes humanas y el riesgo de desaparición de especies vegetales y animales, en una cuenca que baña cerca de 83 mil kilómetros cuadrados, equivalente al territorio de Austria. La Samarco pertenece a dos de grandes grupos mineros internacionales, el anglo-australiano BHP Billiton y el brasileño Vale, mayor productor mundial de mineral de hierro. Con más de 850 kilómetros de largo, el Río Doce contaminado provoca daños en la agricultura, pesca, turismo e industria de varias ciudades de los estados de Minas Gerais y Espírito Santo, lo que causa protestas entre los pobladores y las comunidades indígenas de la región. En una de ellas, indios de la tribu Krenak le ofrecieron agua sucia del río a los empleados de Samarco; en otra bloquearon la ferrovía que conecta la minera al puerto.
“No hay dinero que pague la riqueza que teníamos. El río se acabó y no vuelve más. Es muy triste. Todo lo que queríamos estaba en él. Se llevaron nuestra alegría”, dice el pescador Mauro Krenak. Así como él, videos que muestran a indios llorando a la orilla del río conmueven a los brasileños, que se solidarizan con la región de Mariana a través de donaciones y de las redes sociales. Un reportaje del diario O Globo reveló este fin de semana que existen por lo menos otros 16 diques como este en cuatro estados del país que pueden repetir la tragedia de Mariana, colocando en riesgo la vida de casi 800 mil personas. La propia Samarco admitió esta semana que otros dos diques en Mariana también corren el riesgo de reventarse.
Fuente y Foto:diarionortechaco
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