hace 10 años - ZONALES
Tiempo de lectura: 1 minuto, 53 segundosMientras el niño que fue picado por un escorpión lucha por su vida desde hace más de 40 días, Isaías le pide a Dios que interceda por su hermano. "Lo extraña, llora porque quiere verlo", asegura Carolina, la mamá de los pequeños.
La unión no les permite decaer. Un accidente los separó momentáneamente, pero están más unidos que nunca. Jeremías, el pequeño que fue picado por un escorpión el pasado 14 de abril lucha por su vida en una sala de Terapia Intermedia del Cepsi; y mientras tanto, Isaías, su hermano mellizo, reza desde su casa para que su compañero de vida logre vencer "las nanas". Entregados a las manos de Dios, todo parece ser más llevadero. Por eso, con apenas 2 añitos, el nene que se encuentra en su casa se aferra a la fe, y de rodillas al costado de su cama, todas las noches pide por un pronto reencuentro.
"Fueron siempre muy unidos. Isaías es un niño muy entendido y sabe que su hermano tiene ?nana?; que está siendo curado y que pronto regresará a casa. Pero no se conforma con eso; quiere verlo, pide estar junto a él y le dijimos que lo haga de esta manera, a través de la oración", cuenta Carolina.
"Isaías también ora por su hermano, somos muchos los que queremos a Jeremías fuera de ese hospital y nos unimos en la oración para pedir a Dios que lo ayude. Él lo habla por teléfono, lo invita a jugar a la pelota, le pide que se cure las nanas y que vuelva pronto a casa", dice la mamá, al tiempo que recuerda que la salud del pequeño evoluciona, aunque a pasos muy lentos.
"Jere sigue evolucionando. Ahora los médicos le dan, aparte de la leche, un suplemento nutricional, más hierro, entre otras cosas, y lo está soportando. El proceso es lento, pero estoy segura de que avanza en su recuperación", sostiene.
"Unidos, siempre unidos", contesta Carolina cuando le preguntan de la relación entre los niños.
"Jeremías es el más travieso, pero Isaías lo sigue en cada una de sus ocurrencias. Sea para lo que sea, ellos siempre están juntos. Puede sonar raro, pero nunca se pelean. Están constantemente abrazándose, besándose y se cuidan muchísimo. No van al jardín porque son pequeños, pero en la casa son muy tranquilos. Y todo eso extraña hoy Isaías. Quiere ver a su hermano, llora porque quiere estar con él, y es entendible porque es la primera vez que se separan", cuenta la mamá de los pequeños.l
Fuente y Foto: EL LIBERAL
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