hace 8 años - ZONALES
Tiempo de lectura: 3 minutos, 9 segundosSÁENZ PEÑA (Agencia) - Al menos dos personas sindicadas como organizadoras y mandantes de las tareas a realizar en un predio rural en el departamento Almirante Brown habrían sometido a trabajo esclavo, con promesas de paga no concretadas y sin la alimentación necesaria, a un importante número de personas oriundas de la localidad de Napenay, según indicaron fuentes de la investigación.
La información a la que accedió este diario da cuenta de que dos personas de Pampa del Infierno les habrían prometido a los obreros pagarles por el desmonte de especies bajas, desraizado y recolección con quema de ramas, formando grupos de cinco personas, a las que les prometieron pagarles 1500 pesos por cada hectárea limpiada.
Pero a eso le agregaron que la poca mercadería que les llevaban para alimentarse se la descontaban en esos 1500 pesos sobremarcando de manera exorbitante los precios de elementos de primera necesidad para el consumo como yerba, azúcar y conservas.
A ello se suma que además de no haberles pagado por el trabajo, los sometieron a las inclemencias del tiempo con lluvias y frío prácticamente a la intemperie ya que dormían en una carpa de plástico.
La justicia federal dispuso ayer un allanamiento del predio donde días atrás había un grupo de al menos 15 personas seguían trabajando ya que no pudieron subirse al camión de la Municipalidad de Napenay, en el que se trasladaban 20 obreros y un menor, en cuyo marco se imputará el delito de explotación laboral infantil a los responsables del predio rural.
La sorpresa fue grande al encontrar allí a doce personas sometidas al presunto delito de trata laboral.
La justicia federal puso su mirada en la actividad que dos personas de Pampa del Infierno realizaron en torno al hallazgo de un total de 33 personas que eran sometidas a trabajo esclavo en un predio rural entre Los Frentones y Pampa del Infierno.
El fiscal Carlos Sanserri informó al Juzgado Federal de Primera Instancia de esta ciudad sobre la necesidad de avanzar en la investigación ya que cuenta con datos precisos de varias personas involucradas en la organización, el reclutamiento de personas para el trabajo ilegal y otros elementos que desencadenaron una serie de medidas como el allanamiento que ayer se realizó a la altura del Kilómetro 297 de la ruta Nacional 16.
El caso de las 21 personas que fueron traídas en un camión de la Municipalidad de Napenay y que eran sometidas a trabajo esclavo en un campo puede desentrañar una serie de supuestos delitos de trata laboral, en el que habría inclusive menores sometidos a trabajos rústicos sin un lugar adecuado donde dormir y prácticamente sin comida.
Fuentes de la causa señalaron que “presuntamente fueron llevados a desmontar, destroncar y desraizar, pero durmieron en carpas de plástico como veinte noches, con lluvia y con frío, y prácticamente sin comida, y algunos habrían regresado enfermos”, comentó a este diario una fuente reservada.
El primer caso
El martes último, efectivos de la Policía Federal de la Delegación Sáenz Peña, encabezados por el propio jefe de la unidad local Gustavo Ghiglione, mientras hacían un control de rutina en la ruta nacional 16 interceptaron un camión de la Municipalidad de Napenay con veintiún personas que según explicaron eran sometidas a trabajo esclavo.
Al requisar el camión, comprobaron que viajaban veinte adultos y un menor en la parte de la caja, tapados por una lona. Desde la fuerza explicaron que las personas “manifestaron ser víctimas de explotación laboral y haber pasado los últimos veinte días trabajando a destajo en el desmonte de un campo ubicado sobre la ruta”.
La policía corroboró que se trataba de personas que realizaban trabajo esclavo de desmonte en un campo privado de Los Frentones. Eran sometidas a trabajos en condiciones infrahumanas, sin horas de descanso, sin agua, obligados a vivir en tiendas de plástico y en condiciones de malnutrición.
Luego de detener el camión, el comisario Gustavo Ghiglione se comunicó con el intendente de Napenay, Carlos Balbuena, de donde eran oriundos los trabajadores, y dio parte al Juzgado Federal de Sáenz Peña, a cargo de Jorge Bosch. El intendente Balbuena expresó que un empleado municipal lo alertó sobre lo que estaba sucediendo, a raíz de los dichos de un familiar que había logrado escapar. Ante la urgencia, decidió enviar directamente un vehículo hasta la finca “para traer a la gente” y no radicó la denuncia en sede policial.
20-05-17. Fuente y Foto. Diario Norte.
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