Quedó al descubierto un negocio de usura barrial manejado por narcos santiagueños.

18/10/2026-06:00 Policiales-El fenómeno fue expuesto en los allanamientos del viernes y sábado. De mujeres como rostros visibles: hombres y aprietes sin límites.
Hace 48 minutos POLICIALES

Un oscuro y minucioso negocio de la usura asociado a las drogas salió a la luz ayer, al tumbarse dos reductos de sustancias prohibidas en los barrios Tarapaya y Mariano Moreno, donde Gendarmería secuestró 20 tarjetas de débito y 11 DNI retenidos por una banda criminal a sus clientes adictos morosos.

Se concretaron dos redadas antidrogas el viernes y madrugada del sábado, refrendadas por el juez de Control y Garantías, Héctor Salomón, a solicitud de la fiscal, Florencia Torres Cianferoni. Actuaron efectivos de la Unidad de Investigaciones de Delitos Complejos y Procedimientos Judiciales Santiago del Estero.

Complejidad 

La tarea no fue sencilla. Todas las medidas tuvieron respaldo del personal del Destacamento Móvil 5, Unidad de Reconocimiento, Sección de Vuelo y Unidad de Criminalística y Estudios Forenses Santiago del Estero.

Desde las 23.50 y hasta las 3 de la madrugada de ese viernes 16 de  octubre, Gendarmería ejecutó allanamientos simultáneos por presunta infracción a la Ley 23.737.

En el Bº Mariano Moreno, los efectivos "pegaron" en una casa de un pasaje sin nombre, entre calle Posadas y Avenida del Trabajo. Allí, incautaron, una motocicleta Honda Wave c.c. 110. También, 11 DNI. Le siguieron, 17 tarjetas de Débito de los Bancos Nación y Francés y una agenda con anotaciones varias.

Los secuestros

El procedimiento incluyó la incautación de 5 celulares, una balanza de precisión, elementos de corte, bolsas de nailon, tijeras y 44 gramos de cocaína. En forma paralela, otro grupo de gendarmes materializó redadas en una casa del Bº Tarapaya entre calles 443 y 510. Secuestró, 3 celulares, $ 1.431.000,00, cocaína y una libreta con anotaciones varias.

Fueron detenidas e incomunicadas dos mujeres: serían Alicia Mercedes Silva y Sonia Elizabeth Campero, quienes fueron alojadas en la Comisaría de la Mujer en la zona sur de la ciudad.

Los mismos informantes señalaron anoche que habría más personas "pegadas" a la causa. Es más, arriesgaron en que las mujeres quizá representarían el rostro visible del "afer" narco, previendo que ante una eventual debacle habría facilidades de hacerlas "despegar" con arrestos domiciliarios por maternidad.

Desde esa fachada, tamizada con ribetes y coucheos, los investigadores consignaron que las indagatorias serían ejecutadas el martes o miércoles y que la prioridad inmediata se centra en la extracción de información de los celulares, aparatos que queman a los aún anónimos distantes de la Justicia.

Cómo funcionaba el sistema

Los funcionarios arriesgaron que la causa arrastrará "a más personas, ya que los narcos apretaban a los consumidores deudores con la retención de sus documentos privados.

En ese sentido, manifestaron que ahora la Justicia deberá notificar a la treintena de personas que estaban "cautivas" de los sospechosos, habiendo recuperado los DNI y tarjetas de débito el personal de Gendarmería.

La gran mayoría de los clientes eran empleados públicos, jóvenes sin empleo fijo y monotributistas, quienes habrían resignado sus documentos personales, con tal de contar con una especie de carta libre, cuentas abiertas todos los meses, a fin de que los narcos los proveyeran de cocaína desde compras mínimas de $ 20.000 (por cada gramo). Entregaban sus DNI o tarjetas como garantía de que el narco iba a poder cobrar "de alguna manera".

Aquí entraban en juego otros personajes anexos a la propia venta de drogas. Se trata de los jefes, los que conseguían la mercadería, se la entregaban a los dealers y con el dinero que hacían y que les sacaban a los clientes a través de sus tarjetas, podían sería digitar un sistema de usura. "Como los clientes no tenían dinero, desde los días 10 de cada mes, ellos les fiaban la cocaína. Como garantía, retenían tarjetas de débitos y DNI", confió un funcionario.

En la práctica, al contar con dinero en cada cuenta, los narcos extraían plata con tarjetas de débitos y con los DNI. Dado a los constantes consumos, había clientes que trabajaban para la droga y mes a mes su vida era cero efectivo en sus bolsillos.

Era usura "barrial". Sacaban cosas de despensas o quioscos, con el listado de deudores.

Asimismo, no solo se habrían acoplado en la demanda con dinero. También montaban créditos de electrodomésticos: por ejemplo, sacarían freezer, acondicionadores de aire, cocinas, etc… y el deudor pagaría todos los días. Al final, "gatillaría" casi el doble del valor en el mercado legal.

Fuente: El Liberal

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