Las causas de un derrame pleural, los pasos del tratamiento y qué papel juega el tabaquismo.

29 de Septiembre, 2026-Salud y bienestar-Un especialista explica las causas de este cuadro, cómo se trata y los riesgos del consumo de tabaco, cigarrillos electrónicos y productos de nicotina.
Hace 38 minutos SALUD

El derrame pleural es una acumulación de líquido en la pleura, la membrana que recubre el pulmón. El neumonólogo José Manuel Viudes explica que este cuadro aparece cuando un proceso infeccioso pulmonar no se resuelve y la inflamación alcanza esa membrana: "Se junta un líquido, y cuando ese líquido se llena de pus se llama empiema y hay que drenarlo".

La pleura está formada por dos capas de tejido que recubren el pulmón y la cavidad torácica. Entre ambas existe normalmente una pequeña cantidad de líquido, menos de 20 mililitros, que lubrica las superficies. Cuando ese líquido se acumula en exceso, la respiración se vuelve más difícil.

Cómo se origina.

El especialista indicó que este tipo de situación puede producirse como complicación de una gripe o de una neumonía. Se trata de un proceso que se observa con frecuencia hacia el final del invierno. "Es un proceso que en el invierno, o al final del invierno, es frecuente en los pacientes que tuvieron una gripe, luego una neumonía y esa neumonía no resolvió", afirmó.

No es la única causa posible. La insuficiencia cardíaca es la causa más común del derrame pleural en general, y también pueden originarlo otras infecciones, tumores y la embolia pulmonar. Además, el derrame no siempre produce síntomas; cuando aparecen, pueden incluir dolor en el pecho que empeora al toser o respirar profundo, además de dificultad para respirar.

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El derrame pleural es una acumulación de líquido entre el pulmón y la pleura (Imagen Ilustrativa).
Gravedad y diagnóstico
Ante la consulta sobre la gravedad del cuadro, Viudes comenta que "no significa nada grave". Aunque aclara los pasos del método para analizar el líquido mediante una punción y, a partir del resultado, se define si debe colocarse un drenaje.

"Con esa misma agujita se aspira el líquido del pulmón y se analiza ese líquido", detalló. Para confirmar la presencia de líquido y decidir el tratamiento se recurre a estudios por imágenes, como la ecografía, la radiografía o la tomografía de tórax. El análisis de la muestra permite distinguir entre los dos tipos de derrame, trasudativo y exudativo, y detectar bacterias mediante un cultivo, según la enciclopedia médica MedlinePlus.

Tratamiento: drenaje y antibióticos
Si el resultado indica pus o parámetros compatibles con una infección que puede agravarse, se coloca un tubo pequeño para retirar la acumulación. Según Viudes, el drenaje puede extenderse entre tres días y una semana, de acuerdo con la evolución del paciente.

Durante ese lapso se administran antibióticos por vía endovenosa. Con ese abordaje, los pacientes jóvenes y sanos se recuperan en el plazo de siete a diez días, precisó el médico.

Por qué es importante drenar a tiempo

El especialista consultado advirtió que el drenaje evita que el proceso deje secuelas; es más, cuando la infección no recibe el tratamiento necesario, el daño puede volverse permanente. "Eso va a dejar una cicatriz que va a hacer que el pulmón tenga una cicatriz de por vida", señaló.

En sitios específicos de salud también indican que cuando el empiema complica una neumonía, aumenta el riesgo de daño pulmonar permanente y se requiere un tratamiento prolongado con antibióticos y drenaje. Además, el líquido puede quedar repartido en compartimientos separados por cicatrices que se forman en el espacio pleural, lo que vuelve más difícil el drenaje.

Es frecuente en pacientes que tuvieron una gripe, y luego una neumonía que no se resolvió.

El tabaquismo como factor agravante
Viudes aclaró que el tabaquismo no debe presentarse como causa única de un derrame pleural, aunque sí dificulta la respuesta del organismo frente a una infección. "El fumar disminuye las defensas y la capacidad que tiene el pulmón de deshacerse de una infección en un 50 por ciento", explicó.

"El que fuma es un inmunosuprimido anatómica y celularmente", sostuvo el neumonólogo. También detalló que los especialistas miden el riesgo de cada persona según los años de consumo y la cantidad de cigarrillos fumados por día.

Un mecanismo que ayuda a explicar ese efecto es el de los cilios, estructuras similares a pequeños vellos que ayudan a expulsar materiales nocivos de los pulmones. Según la American Cancer Society, el humo del tabaco ralentiza esa limpieza y parte de la mucosidad y de las partículas permanece en las vías respiratorias.

El neumonólogo Viudes afirma que el uso de vapeadores produce daño pulmonar y, en jóvenes, puede ocasionar daño cerebral.
Advertencia sobre vapeadores y productos de nicotina
El médico extendió la advertencia a los cigarrillos electrónicos. "Los vapeadores no solo producen daño pulmonar, sino que producen daño cerebral", afirmó al referirse al consumo entre adolescentes.

Un informe publicado en Estados Unidos en 2016, sobre el uso de cigarrillos electrónicos entre jóvenes, advierte que la exposición a la nicotina durante períodos de desarrollo cerebral, como la adolescencia, puede alterar el crecimiento de los circuitos cerebrales vinculados con la atención, el aprendizaje y la susceptibilidad a la adicción.

El documento también señala que el aerosol de estos dispositivos no es inocuo, aunque suela emitir menos sustancias tóxicas que el tabaco combustible.

Viudes también alertó sobre los productos de nicotina que se colocan debajo de la mejilla y que pueden conseguirse en farmacias. Según describió, liberan un neuroestimulante de acción rápida que puede generar deseo de repetir el consumo: "Dura aproximadamente quince minutos y eso cae y hace que el chico quiera volver a consumir hasta que se haga adicto".

*(Fuentes: American Cancer Society; MedlinePlus; Manual MSD; infobae.com)