














En diálogo con NORTE la médica especialista en nutrición y expresidente de la Sociedad Argentina de Nutrición, Mónica Katz, afirmó que el actual sistema de etiquetado frontal de alimentos puede generar interpretaciones erróneas en los consumidores.
"Solo advierte sobre los nutrientes críticos y no contempla los aportes nutricionales positivos de cada producto", afirma la integrante de integrante de Profesionales Expertos en Nutrición Infantil (Profeni). Por lo que planteó la necesidad de avanzar hacia modelos que den una información más completa.
La educación alimentaria permite analizar aspectos positivos y negativos presentes en un producto al mismo tiempo.
Ejemplos
Durante una entrevista con NORTE, explicó que el sistema de octógonos negros coloca en una misma categoría alimentos con perfiles nutricionales muy diferentes. "Una mermelada tiene un octógono negro por exceso de azúcar (73%), un caramelo (80 a 90%) y un yogur también (apenas un 6%)", ejemplificó. Ese tipo de señalización puede confundir especialmente a un niño que acompaña a su mamá al supermercado y pedir: "Compremos caramelos, que tienen lo mismo que un yogur".
Aspectos positivos y negativos
La especialista sostuvo que el problema radica en que el etiquetado actual "es categórico y solo informa una sobre uno o más nutrientes críticos", cuando la alimentación está compuesta por una combinación dentro de una matriz alimentaria. "No se tiene en cuenta que un alimento puede tener aspectos positivos y negativos al mismo tiempo", afirmó.
Otro caso es el de la caballa en lata. El producto lleva sellos por exceso de sodio y grasa, aunque la carne contenga una fuente de proteínas y de ácidos grasos omega 3. "Una lata tiene los mismos octógonos que un snack de papas fritas y se puede creer que los dos son igual de malos", advirtió.
Por lo que insiste en que "los alimentos son un rompecabezas, una combinación de nutrientes buenos y malos", por lo que consideró que un sistema de información nutricional debería reflejar esa complejidad y permitir distinguir entre productos con perfiles nutricionales muy diferentes, en lugar de equipararlos bajo un mismo esquema de advertencias.
Mónica Katz presidió la Sociedad Argentina de Nutrición y creó el movimiento No Dieta en la Argentina.
Crédito: Instagram
En otros países
Frente al actual escenario de etiquetado frontal en la Argentina, Mónica Katz señaló que existen alternativas implementadas en otros países.
Entre ellas destacó el "semáforo nutricional" utilizado en Ecuador e Inglaterra, que emplea los colores verde, amarillo y rojo para indicar el contenido de nutrientes.
Además, mencionó el sistema europeo Nutri-Score, adoptado por países como Francia, España, Italia y Suecia, que clasifica los alimentos con una escala de letras de la A a la E y colores que van del verde intenso al naranja y rojo, según su calidad nutricional.
La médica también destacó el modelo sueco, que incorpora un símbolo adicional para identificar productos que, pese a contener nutrientes críticos, aportan componentes beneficiosos como fibra, proteínas u omega 3.
"El consumidor puede ver que tiene sodio, pero también mucho omega 3. Entonces entiende que ese alimento tiene ventajas nutricionales", explicó.
Asimismo, mencionó el caso de Israel, donde además de los sellos de advertencia se identifican los nutrientes positivos que están presentes en los alimentos.
Fuente: diarionorte.com