hace 1 hora - MUNDO
En la historia del rock peruano hay no pocas sorpresas, muchas de ellas positivas; epifánicas, para ser más precisos. Días atrás me pasaron un enlace de YouTube en el que volví a escuchar el álbum Tarkus de 1972. La persona que me pasó el enlace tiene el álbum en cuestión, que fue el primer trabajo de la homónima banda de rock pesado. A la fecha, este trabajo es una joya de colección para melómanos del rock setentero latinoamericano.
La banda estuvo integrada por los argentinos Guillermo Van Lacke (bajo) y Darío Gianella (guitarra), y los nacionales Walo Carrillo (batería) y Alex Nathanson (voz). Orgullos nacionalistas de lado, hay que subrayar que Tarkus fue hechura de G. Van Lacke. La idea de formar una banda que rompiera los moldes que imperaban en el rock latinoamericano de los 70 fue exclusivamente suya. Aunque habría que enfatizar que no fue el único que pensó en esa posibilidad.
Verano de 1972
Van Lacke conoce al baterista de Telegraph Avenue, Carrillo, en la plaza San Martín. El argentino escucha las grabaciones que el baterista venía trabajando con su banda; queda alucinado, su oído percibe una nueva sensibilidad. Van Lacke retorna a Buenos Aires y se contacta con su amigo Darío, a quien le cuenta lo fresca que es la escena peruana. No lo piensan más: viajan a Lima con el objetivo de hacer realidad sus proyectos musicales. Diez días viajando, tirando dedo, en los que aprovechan para componer las canciones de lo que poco tiempo después sería el larga duración Tarkus.
Esta primera y única producción no tuvo la misma atención que otras bandas de la época. Sin embargo, Tarkus empezó a forjarse una hinchada fiel basada en el poder de la recomendación genuina. Pero, cuando todo parecía marchar sobre ruedas, la banda se disolvió a raíz de la renuncia de Darío por razones religiosas. Van Lacke retorna a Argentina y consigue un nuevo guitarrista, su amigo de barrio Carlos Salomón. De vuelta en Lima, Tarkus ofrece un par de conciertos más, los suficientes para darse cuenta de que “la cosa” no funcionaba. Darío se había convertido en un elemento indispensable; sin él, la banda carecía de corazón. El nombre de la banda provenía del homónimo álbum de la banda inglesa de rock progresivo Emerson, Lake & Palmer, lanzado al mercado en 1971. Pero su sonido se alimentaba de la fuerza lírica de Black Sabbath.
https://www.youtube.com/watch?v=GWtRqcFv8Kk
El álbum
Tarkus está compuesto por ocho temas: 'El Pirata', 'Martha ya está', 'Cambiemos ya', 'Tempestad', 'Tema para Lilus', 'Tranquila reflexión', 'Río tonto' y 'Tiempo en el sol'. Los duendes musicales estuvieron con Alex Nathanson, Darío Gianella, Guillermo Van Lacke y Walo Carrillo durante el corto, pero intenso periodo de grabación: del 3 de abril al 16 de mayo de 1972.
Este es un trabajo irregular, pero proyecta un encanto, una magia que ha impedido que envejezca. Tengamos en cuenta que fue el primer álbum de la banda. Lo que le faltaba en forma le sobraba en intensidad. Tal como pasa con los libros de cuentos, y en especial si hablamos de los buenos, de las ocho canciones considero que las mejores son 'Martha ya está', 'Tema para Lilus', 'Tranquila reflexión', 'Cambiemos ya' y 'Tiempo en el sol'. En ellas hay una confluencia desgarradora que coquetea con la melodía y la furia pasiva.
El hijo de Tarkus
En el 2007, pasaron algunas cosas interesantes. Desde ese año se venía preparando una nueva edición del álbum Tarkus, a cargo de Repsychled Records. Christian Van Lacke (hijo de Guillermo) y Walo Carrillo pulieron el álbum, pero no se esperaba que Alex Nathanson, quien esos años vivía en California y enterado de la salida del trabajo, se pusiera en contacto con los músicos. Las cosas salieron mejor de lo esperado porque en noviembre de ese año Tarkus se presentó como trío en Templario Bar de Barranco. Los testigos aseguran que fue un evento marcado por el aura de la legitimidad.
En el 2008, Tarkus se presenta por última vez en un local del centro de Lima. Cuando se suponía que todo quedaría en la parcela del buen recuerdo, Van Lacke y Carrillo dan forma a un proyecto estable con el objetivo de grabar un disco con los temas inéditos de Tarkus, más el detalle de componer canciones nuevas que perennicen su esencia: músculo en los acordes y poesía surrealista en las letras.
Tlön es el proyecto que tiene la finalidad de mantener y cuidar el legado tarkusiano. El nombre proviene del conocido relato de Jorge Luis Borges “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” (en donde la realidad ficticia reemplaza al mundo real, a grandes rasgos).
El cambio de nombre es entendible; faltan Darío, Guillermo y Alex como para que se hagan llamar como la banda original. La propuesta de Tlön no es otra que difundir la herencia de Tarkus a más de cuatro décadas del lanzamiento de su primer álbum.
En el CD TLÖN VOL. 1 (2008) es patente la asimilación de la tradición de Tarkus. Sus integrantes, Christian Van Lacke, Walo Carrillo y Marcos Coifman (bajo), muestran excelencia y nervio en canciones como 'La ciudad despierta', 'Sorus' y 'Espejos'; desgarradora sensibilidad en 'Lulú está volando', 'Uqbar' y 'Mar de manzanas'; y oscura y frenética pasión en 'Bandera negra', 'Ella anda' y 'Sí'.
Un aspecto que siempre se le ha reconocido a Tarkus, y que tampoco debe pasarse por alto con Tlön, es el cuidado con las letras. En este sentido, es posible rastrear el influjo de Luis Alberto Spinetta en la voz de Christian Van Lacke. Como se podrá colegir, Tlön no solo privilegia la fuerza en la tocada, sino que esta hace gala de una cadencia sugerente, llevándose todos los aplausos el bajista Coifman en canciones del calibre de, por ejemplo, “Sorus”. También en YouTube.
Para suerte nuestra, si se sabe buscar, la rica historia del rock peruano está a la mano en Internet. Ahí el dato para los interesados. Vale la pena sumergirse si es que te gusta el rock peruano.
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