México, ante un Mundial con el narco como amenaza latente

hace 1 hora - MUNDO


El día 11 de junio de 2026, las selecciones deMéxico y Sudáfrica inician la Copa Mundial con el partido inaugural en el Estadio Azteca de la Ciudad de México. En ese momento, México se encontrará en el ojo de la atención pública internacional, ya que será sede de trece partidos, que se celebrarán en la Ciudad de México, Guadalajara (en el oeste) y Monterrey (en el norte del país).

La atención de todos aquellos que se preocupan por la seguridad se centra especialmente en la ciudad de Guadalajara, ya que allí se concentran las actividades del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), cuyo líder, Nemesio Oseguera, alias "El Mencho", fue abatido en febrero de este año, hecho que desató una ola de violencia con decenas de bloqueos de carreteras, ataques a comercios y escenas de caos en veinte estados del país.

La extendida red que el cártel CJNG demostró tener en ese momento evidencia su amplia presencia en el territorio nacional, lo que implicó para las autoridades un gran esfuerzo para restablecer la circulación, preservar el orden público y salvaguardar la integridad de la ciudadanía.

La captura de Audias Flores Silva, alias "El Jardinero", en el estado costero de Nayarit el día 27 de abril, fue muy diferente: no se realizó ni un solo disparo. Además, el número de agresiones armadas fue muy limitado y no se activó la amplia red del CJNG, que se limitó a la quema de vehículos y comercios de carácter más local.

"El Jardinero", considerado uno de los posibles sucesores de "El Mencho", estaba al frente de las operaciones de tráfico de drogas del CJNG en Nayarit, Zacatecas, Michoacán y Guerrero y, desde esa posición, dirigía la expansión de las actividades del cártel más allá de las fronteras de Jalisco, especialmente en lo que respecta al control estratégico de la larga costa de Nayarit para recibir envíos de drogas o precursores químicos por vía marítima.

Si el arresto de "El Jardinero" implica realmente un debilitamiento de la organización del cártel es más bien dudoso, ya que el CJNG opera con una lógica de estructuras redundantes que permiten recurrir en relativamente poco tiempo a canales alternativos para sus negocios ilícitos.

Ahora todo apunta a Juan Carlos Valencia González, "El 03", hijastro de Nemesio Osegura González, "El Mencho", como el líder más fuerte del cártel, de quien se rumorea que habría entregado a "El Jardinero" a las autoridades. No es previsible si el vacío de poder en el cártel dará inicio a mayores conflictos internos que podrían afectar especialmente al estado de Jalisco, con su ciudad capital, Guadalajara.

Esta ciudad, una de las tres sedes mexicanas del Mundial de Fútbol de 2026 junto con la Ciudad de México y Monterrey, se conoce como "la segunda ciudad de México", no solo por su alta concentración poblacional, sino también por ser un centro cultural del país.

Durante mucho tiempo se la consideró la ciudad donde los líderes de los cárteles buscaban esparcimiento y mandaban a sus hijos a colegios, por lo que se la consideraba un "lugar tranquilo", hasta que la expansión del CJNG empezó a cambiar el clima social de la ciudad.

Ahora es el lugar donde los narcotraficantes lavan la mayor parte de sus ganancias, donde desaparecen más personas que en cualquier otro lugar y donde los cárteles han sido capaces de controlar regiones enteras, lo que les ha permitido montar allí sus centros de reclutamiento y entrenamiento. La afluencia de "dinero fácil" provocó un bum inmobiliario en lujosos barrios marcados por la arquitectura narco y la construcción desmedida de centros comerciales que hoy dominan la imagen de la ciudad.

Sin embargo, la presencia del narcotráfico no solo amenaza la seguridad ciudadana, sino que también afecta a la atracción turística esperada para la Copa Mundial en esta ciudad, por lo que han surgido voces que han recomendado cambiar la sede de los partidos de fútbol previstos en Guadalajara a otra ciudad del país.

El Gobierno de Claudia Sheinbaum, por su parte, ha dejado claro que podrá garantizar las condiciones de seguridad para la celebración de este campeonato deportivo en la ciudad. Muchos comentaristas opinan que la detención de los cabecillas del CJNG forma parte de la estrategia para debilitar las estructuras criminales y evitar que interfieran en el desarrollo de las actividades futbolísticas en junio.

Encuestas recientes entre la ciudadanía mexicana reflejan que solamente el 14 por ciento considera que el Mundial "traerá más seguridad al país", mientras que el 55 por ciento se siente "preocupado por la realización de este evento en México" y que ocurran actos de violencia del narco durante el Mundial en el país.

El primer motivo es la delincuencia común (robos y asaltos), que preocupa al 79 por ciento de los encuestados, seguido de cerca por las actividades del crimen organizado, que inquietan al 74 por ciento.

Lo que llama la atención es la incertidumbre de la población frente a posibles manifestaciones en las calles, en las que grupos de interés podrían tratar de aprovechar la atención internacional para expresar sus inquietudes respecto a la agenda política y dañar la imagen del país con actos de vandalismo o violencia, ya que hay muchos temas sociales en México que no están suficientemente atendidos. Sin embargo, la expectativa en la promoción turística del país y un posible derrame económico de este evento internacional acompañan las expectativas de la población mexicana

Al mismo tiempo, el entusiasmo de los aficionados mexicanos al fútbol es muy alto, 82 por ciento de los encuestados quieren dar seguimiento cotidiano a la selección mexicana. El orgullo, especialmente por tener parte del campeonato en su propio país, también se extiende a los mexicanos viviendo en EE. UU. y Canadá, países co-organizadores del Mundial.

La preocupación por la posibilidad de que el ICE de EE. UU. pueda estar tratando capturar personas para su deportación en los estadios ha marcado el entusiasmo de la diáspora mexicana en el país vecino, lo que está frenando en cierta manera se intención de asistir a los partidos en territorio estadounidense. De esta manera, la sensación de inseguridad se ha convertido en una sensación binacional, aunque sea por motivos diferentes.

(ms)