hace 1 hora - MUNDO
51,4 homicidios diarios a nivel nacional. En México, el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum celebra esta cifra, registrada en marzo de 2026, y asegura que ha logrado reducir en un 41 por ciento el promedio diario de asesinatos, comparado con el último mes de la presidencia de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador. En septiembre de 2024, se contabilizaron 86,9 homicidios por día.
¿Cómo ha logrado Sheinbaum reducir este delito tan drásticamente en los primeros 18 meses de su presidencia? "Una cosa son las cifras absolutas que reporta el Gobierno y otra cosa son las presentaciones de esas cifras que hace en las conferencias de prensa", dice David Mora, analista sénior para México del International Crisis Group.
En lugar de mencionar el número total de víctimas de homicidio mensuales, Sheinbaum presenta un promedio diario por mes. De esta manera, "en vez de hablar de miles de víctimas, hablamos solo de unas decenas", explica Mora a DW. Además, el experto destaca la importancia de abarcar periodos de tiempo mucho más amplios para entender tendencias.
Según Mora, en los primeros 18 meses de la presidencia de Sheinbaum se cometieron 35.234 asesinatos, 9.740 menos que en los últimos 18 meses de la presidencia de López Obrador. Esto equivale a una caída de cerca del 22 por ciento. Si bien las cifras indican una reducción de los homicidios, al comparar periodos de tiempo más largos, las reducciones son más modestas, constata el analista del International Crisis Group.
En México, "no tenemos posibilidad de auditar las metodologías y las prácticas del registro de homicidios", señala, por su parte, Ernesto López Portillo Vargas, Coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana. De ahí que el académico insista en que no hay elementos para hablar de un maquillaje de cifras por parte del Gobierno.
Sin embargo, en el país contrastan dos realidades: por un lado, el Gobierno insiste en una reducción inédita de los homicidios, y, por otro, hay una "masificación de crímenes atroces", destaca López Portillo. En entrevista con DW, menciona los fenómenos de las masacres, las desapariciones, las fosas clandestinas y el reclutamiento forzado.
Más allá de la posibilidad de que haya errores o manipulación de cifras por parte del Gobierno en el registro de los homicidios, el experto en seguridad observa un "cambio estratégico de la violencia criminal". "Parecen haberse configurado en México territorios donde se han equilibrado poderes criminales que funcionan en la impunidad y que dominan a través de crímenes diferentes al homicidio", dice López Portillo. Por ejemplo, la extorsión.
En México, existen dos fuentes para contabilizar los homicidios a nivel nacional. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) contabiliza la cantidad de cuerpos muertos que llegan a un servicio forense y que son catalogados como víctimas de homicidio.
"Esa fuente es muy confiable", dice a DW Rodrigo Peña González, director regional del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey.
La segunda fuente son los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), que se basa en denuncias y carpetas de investigación. No obstante, "en un país, donde generalmente tenemos un problema de denuncia de delitos, los registros no siempre ocurren", explica Peña González.
Desde el comienzo de la guerra contra las drogas, en 2006, el experto del Tecnológico de Monterrey constata una mayor apertura de la brecha entre los registros de cuerpos asesinados y de denuncias, lo cual estaría vinculado con los fenómenos de las fosas clandestinas, las desapariciones y el reclutamiento criminal.
"A nivel local, hay muchas expresiones de violencia que resultan incongruentes con las disminuciones tan grandes de homicidios", apunta, a su vez, Nancy Angélica Canjura Luna, investigadora y vocera de la organización ciudadana Causa en Común.
En declaraciones a DW, menciona el caso de San Luis Potosí, uno de los estados en los que más han disminuido los homicidios entre 2025 y 2026, pero en donde también se han hallado fosas clandestinas. "Incluso se detectó un lugar que pudiese asemejar un campo de exterminio, en Matehuala", indica.
Canjura Luna no descarta la posibilidad de que los homicidios se estén ocultando en una categoría que se denomina "otros delitos contra la vida y la integridad corporal", que incluye, por ejemplo, inducción al suicidio, feminicidio y aborto.
"Hay un comportamiento atípico de los números, el incremento de víctimas que se reportan en esa categoría es incluso superior al de los homicidios dolosos y, además, va en aumento", destaca la investigadora.
También David Mora, del International Crisis Group, se pregunta si los datos oficiales realmente reflejan "los niveles de violencia letal" en el país, puesto que, en varios estados, fuentes locales, como periodistas y organizaciones sociales, reportan un mayor número de asesinatos que las fiscalías.
Asimismo, el analista hace hincapié en que, hasta la fecha, el Gobierno mexicano no ha explicado en detalle cómo su estrategia de seguridad se traduce en la alta reducción de homicidios.
(ms)
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