hace 1 hora - MUNDO
Más comercio, más cooperación y más vínculos políticos. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el canciller alemán Friedrich Merz han defendido a lo largo de una agenda de dos días el deseo de estrechar aún más las relaciones entre Brasil y Alemania ante los retos provocados por el deterioro del orden mundial y la intensificación de la política del uso de la fuerza de Estados Unidos.
"Multilateralismo" fue la palabra más repetida tras la serie de encuentros mantenidos por Lula y Merz en Hannover, Alemania, donde ambos líderes inauguraron la tradicional feria industrial de la ciudad y celebraron una reunión de trabajo en la que participaron más de una decena de ministros de ambos Gobiernos.
"Brasil y Alemania quieren la paz, quieren el multilateralismo, quieren el desarrollo, y no la destrucción. Queremos vida y no muerte", declaró Lula este lunes (20.04.2026), en la recta final de la agenda.
En sintonía con Lula, Merz afirmó que no ve la asociación con Brasil solo en términos económicos, sino también como una cooperación estratégica para el mantenimiento de un mundo basado en normas.
"Compartimos con Brasil un interés fundamental por un orden político en el que podamos confiar en los acuerdos, podamos contar con los tratados, podamos contribuir a la resolución conjunta de los problemas globales y, sobre todo, deseamos resolver los conflictos únicamente por medios pacíficos", declaró Merz durante la inauguración del 42.º Encuentro Económico Brasil-Alemania.
A lo largo de dos días, Merz y Lula firmaron acuerdos en materia de defensa, medio ambiente, bioeconomía, infraestructura e inteligencia artificial, entre otros temas. Los dos líderes celebraron además la entrada en vigor provisional del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, un tratado que Alemania y Brasil han defendido durante décadas.
El canciller Merz dejó claro que Alemania ve la posibilidad de obtener beneficios con el tratado y que lo considera un contrapunto a la política basada en la presión de grandes potencias como EE. UU., que bajo el mandato de Donald Trump ha promovido aranceles exorbitantes e intervenciones militares unilaterales.
"Esta es nuestra respuesta a las grandes convulsiones que estamos viviendo. Es una respuesta a todos aquellos que hoy quieren sustituir el orden basado en normas, tratados y fiabilidad por una política de fuerza en el mundo, utilizando medios militares", afirmó Merz.
Junto con el canciller alemán, el presidente brasileño participó en la tercera ronda de consultas intergubernamentales de alto nivel entre Brasil y Alemania, un mecanismo de diálogo que el Gobierno alemán mantiene con pocos socios internacionales y que prevé reuniones periódicas entre ministros.
"Es natural que Alemania vuelva a fijarse en Brasil. A pesar de las múltiples crisis del mundo actual, vivimos un momento económico muy favorable", afirmó Lula. "Alemania es un socio indispensable para Brasil. No me cabe duda de que Alemania piensa lo mismo de Brasil".
Como parte de las reuniones, el Gobierno alemán confirmó una contribución de 500 millones de euros al Fondo Nacional sobre el Cambio Climático, un instrumento monetario brasileño que financia proyectos de mitigación y adaptación al cambio climático.
A lo largo de su viaje a Alemania, Lula solo mostró su desacuerdo cuando se abordó el tema de los biocombustibles. En un discurso ante una audiencia de empresarios brasileños y alemanes en Hannover, Lula advirtió contra lo que denominó "mitología" en contra de los biocombustibles.
"Existe un gran mito creado entre los países desarrollados y los países en vías de desarrollo. Alemania conoce Brasil mejor que ningún otro país. Los alemanes no pueden creer en la mitología difundida por algunos que se oponen a la innovación tecnológica en el ámbito de los biocombustibles, según la cual el biocombustible brasileño obstaculiza la producción de alimentos", dijo Lula.
La declaración se produjo tras algunas medidas restrictivas en la Unión Europea, que se han intensificado con la inminente entrada en vigor provisional del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea.
En enero, la Comisión Europea anunció su intención de reclasificar el biodiésel elaborado a partir de soja, que desde 2030 podría perder la condición de recurso renovable en la UE y, por lo tanto, las empresas de combustibles ya no podrían utilizarlo para cumplir los objetivos de reducción de carbono. Dicha medida afectaría directamente a la importación de biodiésel producido en Brasil y Argentina.
Merz, que busca diversificar las fuentes de energía de Alemania tras sucesivas crisis de suministro a raíz de las guerras en Ucrania e Irán, afirmó que su país tiene mucho que aprender de Brasil en este ámbito.
El domingo, Lula lanzó mensajes indirectos al Gobierno del presidente Donald Trump, sin mencionar expresamente al líder estadounidense.
"No podemos permitir que el mundo se doblegue ante el comportamiento de un presidente que cree que, por correo electrónico o por Twitter, puede imponer aranceles a los productos, castigar a los países y declarar la guerra", afirmó Lula. Además, calificó la guerra en Irán, iniciada por EE. UU. e Israel, de "locura".
En cuanto a Cuba, Merz afirmó que Alemania no ve ningún fundamento legal para intervenir en el país caribeño. "No vemos que exista ningún tipo de peligro para terceros países, así que no sé por qué sería necesaria una intervención. Poder defenderse no significa poder interferir en otros países que tienen sistemas políticos que no nos gustan", añadió.
Lula llegó el domingo (19.04.2026) a Hannover, tras cumplir una etapa previa en España. En la ciudad alemana, el presidente brasileño fue recibido con pompa por el canciller Merz, con una ceremonia militar en el palacio de Herrenhausen y una cena privada en la antigua residencia de los reyes de Hannover. Tal protocolo en ese lugar solo se había concedido al entonces presidente estadounidense Barack Obama hace una década.
El viaje también supuso la tercera vez que el canciller federal y Lula se reúnen. Además, fue el primer encuentro que no tuvo lugar al margen de una cumbre internacional. Ambos ya se habían reunido el año pasado en la COP30, en Belém, y en la reunión del G20, en Sudáfrica. Esos dos encuentros se vieron empañados por un comentario despectivo de Merz sobre la ciudad de Belém, pero tanto el canciller federal como Lula han restado importancia al incidente desde entonces.
(mn/rml)
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