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"El olor a hidrocarburo es horrible, te irrita las fosas nasales y la garganta", recuerda a DW Obet Hernández, cuando el 2 de marzo fue a una playa cercana de su comunidad alertado por los pescadores de la zona sobre la presencia de manchas de chapapote. Este joven de 29 años del pueblo originario nahua es integrante del Proceso de Articulación de la Sierra Santa Marta, una de las organizaciones que participó hace una semana en la protesta contra el gobierno mexicano por su falta de acción en un derrame de petróleo en el golfo de México. "Queremos acciones reales, no simuladas, en los ecosistemas dañados y las poblaciones afectadas", reclama. Según datos de la Red del Corredor Arrecifal del Golfo de México, una alianza entre comunidades pesqueras, academia, organizaciones de la sociedad civil, un total de 933 kilómetros de línea de costa a lo largo de todo el estado de Veracruz, desde Paraíso en Tabasco hasta el sur de Tamaulipas, fueron impactados por manchas de petróleo a finales de marzo. Esta red está llevando a cabo un monitoreo desde principios de marzo sobre la presencia de chapapote, a través de un mapa interactivo, en el que gracias a fotografías con georreferencias se han documentado cerca de un centenar de lugares afectados. "Sin la ayuda de las comunidades no hubiera sido posible informar las zonas afectadas porque el gobierno no estaba haciendo esa tarea", critica Hernández al denunciar "un abandono en el que no ven por las poblaciones afectadas, ni siquiera han venido a hablar con la gente".
Un origen turbio La falta de claridad del origen del derrame ha llevado a que existan varias hipótesis. "La versión oficial sostiene que el derrame podría provenir del vertimiento ilegal de un buque y de emanaciones naturales de hidrocarburos conocidas como chapopoteras", explica a DW Itzel Morales, gerente de The Climate Reality Project América Latina. No obstante, "un grupo de organizaciones de la sociedad civil salimos con imágenes de satélite a denunciar que el derrame había comenzado a inicios de febrero y que la autoridad había sido omisa en dar cumplimiento al Plan Nacional de Contingencias sobre Derrames Hidrocarburos, que indica que de forma inmediata a que ocurra un derrame tienen que dar información, señalar al responsable y comenzar las acciones que correspondan", recuerda a DW Manuel Llano, director de CartoCrítica, A.C, una organización mexicana dedicada a elaborar investigaciones, mapas y datos para la sociedad civil. Greenpeace México es una de las organizaciones ambientales que participaron en dicho análisis que sitúa el origen del derrame "en un ducto de Pemex ubicado en Cantarell, sonda de Campeche, que conecta una plataforma llamada Akal-C con la terminal marítima de Dos Bocas”, detalla a DW Ornela Garelli, directora de campañas de la ONG. “Se identificaron buques haciendo reparación y contención, incluido el buque Árbol Grande, que se encarga de reparar ductos", agrega. "Las primeras manchas de hidrocarburos en la zona comenzaron el 3 de febrero y este barco llega el 7 y está en ese punto exacto del 7 al 14 de febrero y se ven también otros barcos de apoyo y queriendo dispersar el derrame, queriendo controlarlo con cañones de agua, pero terminan de hacer la reparación y desaparecen", complementa Llano.
Para Dolores Rojas, coordinadora de programas de la Fundación Heinrich Boll en México, los hechos hablan por sí solos. "Las organizaciones están presentando documentos, imágenes satelitales y el contrato de la compañía que hace reparaciones, mientras que las autoridades solo dan su palabra, no la sustentan con nada”, apunta a DW.
Lamentablemente, los impactos de este suceso no se han hecho esperar. "Hablamos de una crisis socioambiental, impactando ecosistemas como corales y manglares e incluso especies de importancia comercial como peces”, lamenta Garelli, apuntando a las consecuencias sociales del suceso. "Las comunidades quedaron estancadas y la economía y el sustento diario se vio afectado, ya que la gente no puede pescar de manera normal", lamenta Hernández recalcando que no se han elaborado estudios científicos que avalen que la calidad del agua y de los peces ya es apta para el consumo. "El derrame ha provocado pérdidas económicas para miles de pescadores en estados como Veracruz y Tabasco, por ejemplo, en la cría de ostión, y podría afectar otras pesquerías costeras", agrega Morales. "Los corales, peces y muchos otros organismos que viven en el mar tienen una etapa larvaria en la generalmente flotan en la superficie del mar, por lo que estas manchas de petróleo van a afectar a las larvas de estos organismos", alerta a DW Lorenzo Álvarez-Filip, investigador de la Unidad Académica de Sistemas Arrecifales del Instituto de Ciencias del Mar de la UNAM, que se muestra preocupado por las consecuencias que pueda tener en el sistema arrecifal Banco de Campeche. "Los arrecifes están lejos de la costa y son difíciles de llegar a ellos, por lo que no hemos podido ir a ver lo que está pasando en esa zona", lamenta.
Una respuesta reactiva, no preventiva
Las acciones para remediar dichos impactos han sido acciones de limpieza. "Las autoridades han hecho limpiezas, pero la respuesta oficial sigue sin ser suficiente", lamenta Garelli. Y es que, según Hernández, "promocionaron mucho las playas, pero la única parte que limpiaron fue la parte turística, las poblaciones que viven en la costa siguen teniendo mal olor del crudo y los residuos siguen ahí en bolsas, no se han recolectado".
A ellas se les unen "acciones de contención y compensaciones económicas para las comunidades afectadas", complementa Morales. No obstante, Hernández critica que estas ayudas dejan fuera a los pescadores independientes. "Solo están tomando en cuenta a pescadores que están inscritos en cooperativas, pero a los que no tenían algún registro ante alguna institución de gobierno no se les va a dar la atención que necesitan", lamenta.
Las especialistas consultadas por DW coinciden en que haber destinado recursos a la prevención hubiera evitado las peores consecuencias del suceso. "La extracción de hidrocarburos tiene riesgos inherentes, como las fugas, si no se da un mantenimiento preventivo, si no hay alertas tempranas para mitigar los riesgos, no se podrá hablar de soluciones para las comunidades", asegura Rojas.
Mientras, estas se seguirán movilizando para "que esto no quede ni en el olvido ni sin justicia", subraya el integrante del Proceso de Articulación de la Sierra Santa Marta, recordando que se han interpuesto demandas ante la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (AESA) para garantizar la reparación del daño, de las que están a la espera de respuesta.
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