Parece un relato de Ray Bradbury hecho realidad.
En algún lugar del inmenso entramado de almacenes de Estados Unidos, unas máquinas cortaban los lomos de los libros como si fueran lonchas de salami. Después, escáneres procesaban su contenido en masa. En cuestión de milisegundos, trabajos que a los seres humanos les podían haber llevado años se volcaban al éter digital y se utilizaban más tarde para entrenar modelos de IA capaces de imitar la voz y la estructura de nuestras lenguas.
A partir de ahí, el papel se convertía en residuo, que se enviaba a plantas de reciclaje para ser triturado y transformado en productos como papel higiénico y cajas de cartón.
Con un nombre que evoca tanto una operación encubierta como documentos que destapan artimañas financieras, Proyecto Panama era el plan secreto de Anthropic "para escanear de forma destructiva todos los libros del mundo", según revela un documento interno de planificación que salió a la luz en unos escritos judiciales a finales de julio.
"No queremos que se sepa que estamos trabajando en esto", decía el documento.
La revelación de los esfuerzos en la sombra de Anthropic, que adelantó el Washington Post (fuente en inglés), ha arrojado otra sombra sobre la carrera por dominar la IA.
También ha ofrecido una de las miradas más claras hasta ahora sobre cómo una de las mayores empresas de IA del mundo considera el trabajo de escritores, artistas, fotógrafos y otros creadores.
Proyecto Panama comenzó a principios de 2024, cuando los directivos de Anthropic buscaban libros anteriores a los disponibles en línea que pudieran enseñar a su chatbot de IA Claude "a escribir bien" en lugar de imitar "la jerga de internet de baja calidad", según los documentos recién publicados.
La startup compró decenas de miles de libros de una vez a varios proveedores, entre ellos Better World Books y World of Books, con sede en el Reino Unido.
Después externalizó el trabajo pesado de escanear y destruir libros a un proveedor, que utilizaba una máquina hidráulica para cortar los lomos y seccionar las páginas una a una, de modo que pudieran copiarse y cargarse rápidamente mediante equipos de imagen industriales.
Según un proveedor que finalmente trabajó con Anthropic, la compañía buscaba "un proveedor de servicios de digitalización de documentos con experiencia, capaz de convertir de 500.000 a dos millones de libros en un periodo de seis meses".
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Los documentos internos de planificación apuntan a que los directivos de Anthropic creían que la iniciativa mejoraría la calidad de la comunicación y ayudaría a abordar el colapso de los modelos de IA, un tipo de degradación que se produce cuando la IA se entrena con textos contaminados por su propia producción.
A diferencia de buena parte de la web moderna, los libros ofrecen grandes cantidades de literatura escrita por personas y editada de forma profesional que aún no ha sido estropeada por contenidos generados por IA.
El reto para las empresas de IA era cómo hacerse con esos libros. Pero los documentos judiciales sugieren que los directivos de Anthropic pudieron pensar que saldrían impunes y que, incluso si no era así, el fin justificaría los medios.
Según uno de esos escritos, el cofundador de Anthropic Ben Mann obtuvo una colección de contenidos protegidos por derechos de autor de una "biblioteca en la sombra" llamada LibGen en junio de 2021. El documento incluso incluía una captura de pantalla del navegador de Mann mientras descargaba libros pirateados.
Al año siguiente, Mann compartió con otros empleados de Anthropic un enlace a Pirate Library Mirror, un catálogo completo de libros obtenidos de forma ilegal. "Justo a tiempo!!!", escribió.
Proyecto Panama solo salió a la luz gracias a miles de páginas de documentación judicial desclasificadas en una demanda por derechos de autor presentada por un grupo de autores, que acusaban a Anthropic de utilizar de forma ilegal sus obras para entrenar a Claude.
En 2024, un grupo de autores encabezado por la novelista Andrea Bartz y los escritores de no ficción Charles Graeber y Kirk Wallace Johnson presentó una demanda colectiva contra Anthropic, alegando que la empresa vulneró las leyes de derechos de autor al utilizar libros pirateados para entrenar su modelo de IA.
El mes pasado, Anthropic, valorada actualmente en 965.000 millones de US$ (875.000 millones de €), aceptó pagar 1.500 millones de US$ (unos 1.300 millones de €) para resolver el caso, una cantidad que cubre unas 500.000 obras elegibles.
"Es la mayor indemnización conocida por vulneración de derechos de autor de la historia", afirmó Justin Nelson, el abogado principal de los autores.
El caso es el primero de una oleada de demandas contra empresas de IA que se resuelve mediante un acuerdo.
Meta, OpenAI, Google y Microsoft también se enfrentan a demandas por derechos de autor de autores que denuncian prácticas de piratería similares. Varios escritores que rechazaron acogerse al acuerdo colectivo tienen además casos individuales pendientes contra Anthropic.
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Mientras otros casos siguen su curso en los tribunales, el acuerdo de la semana pasada puede ser solo el primer capítulo de una batalla legal mucho más larga.
En la resolución original del año pasado, un juez determinó que el uso de libros adquiridos legalmente por parte de la compañía estaba protegido como uso legítimo según la legislación estadounidense.
Sin embargo, la decisión establecía una diferencia entre los libros que la empresa compró y escaneó y los millones de libros que había pirateado anteriormente.
"La histórica resolución de junio de 2025 del tribunal sigue intacta", afirmó la subdirectora jurídica de Anthropic Aparna Sridhar en un comunicado al "Post". "La cuestión sobre la que hemos llegado a un acuerdo tiene que ver con la forma en que se adquirieron algunos materiales, no con si podíamos utilizarlos para desarrollar [IA]".
Para algunos, sin embargo, los documentos desclasificados pueden haber ofrecido el veredicto más duradero, al hacer añicos cualquier ilusión que pudiera quedar de que las grandes tecnológicas entienden el valor de la cultura, y mucho menos que respetan la sacralidad de la creación humana.
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