Cómo no van a gozar. Cómo no disfrutarlo. Tanto los hinchas que viajaron a Río de Janeiro como los que alentaron desde Mendoza. Independiente Rivadavia logró una victoria histórica por 2 a 1 en el Estadio Maracaná ante Fluminense, en su primera excursión internacional, y sigue escribiendo una historia que parecía impensada hace apenas unos años.
El equipo fue de menor a mayor. En el arranque sufrió el impacto del escenario y del rival, y a los 10 minutos ya estaba abajo en el marcador tras el gol de Guilherme Arana. Sin embargo, lejos de desmoronarse, la Lepra comenzó a acomodarse, ganó confianza y empezó a discutir el partido de igual a igual.
El empate llegó en el momento justo. En la primera situación clara, Fabrizio Sartori apareció para capturar una pelota suelta y, de cabeza, marcar el 1-1 que cambió el desarrollo. Desde ahí, el conjunto mendocino se soltó definitivamente y empezó a faltarle el respeto a uno de los grandes de Brasil.
En el complemento, el golpe fue letal. Alex Arce aprovechó una serie de errores defensivos y puso el 2-1 que terminaría siendo definitivo. A partir de ese momento, Independiente Rivadavia mostró carácter, orden y convicción para sostener el resultado en un escenario tan imponente como exigente.
Arce volvió a ser protagonista de una noche inolvidable. El delantero paraguayo, figura desde el ascenso y pieza clave en este presente, sumó otro gol histórico a su cuenta y ratificó su peso en el equipo.
Lo de Independiente Rivadavia ya no es sorpresa. Es una realidad. Un equipo que creció, que compite y que se anima, incluso en el Maracaná, donde ahora también dejó su huella.
Fuente: diariopanorama.com