Aunque muchos consideran que los discos duros son tecnología obsoleta, lo cierto es que siguen vendiéndose masivamente para copias de seguridad, servidores NAS y almacenamiento de videovigilancia. Sin embargo, esa disponibilidad podría reducirse drásticamente. En una reciente presentación ante accionistas, el CEO Irving Tan confirmó que la producción de 2026 está prácticamente agotada, con pedidos cerrados con sus siete principales clientes y acuerdos a largo plazo que alcanzan hasta 2028.
   El dato clave es contundente: en 2026, el negocio de consumo representará apenas el 5% de los ingresos de la compañía, mientras que el 89% procederá de la IA y los servicios en la nube.
Discos duros a precio de oro   Para los fabricantes, la diferencia es evidente. El mercado minorista compra unidades individuales a precio estándar las empresas de IA adquieren miles —o decenas de miles— y pagan más. El resultado para el consumidor es previsible: menos stock y precios al alza.
   La IA utiliza discos de gran capacidad tanto para respaldos en la nube como para almacenar los enormes volúmenes de datos con los que se entrenan modelos de lenguaje: millones de imágenes, videos, música y textos. Además, siguen siendo más económicos que los SSD cuando se trata de almacenamiento masivo no crítico.
  El fenómeno no es nuevo. En 1981, el IBM 3380, primer disco duro de 1 GB, pesaba 90 kilos y costaba 142.000 dólares. Hoy la historia se repite de otra forma: menor oferta y precios crecientes.
   Ya se observa en el mercado: discos externos de 16 TB que hace un año rondaban los 300 dólares ahora superan los 400. Con la RAM encareciéndose y fabricantes priorizando la IA, armar o actualizar un PC podría convertirse en un lujo en los próximos años.
Fuente: diarionorte.com