Tras 30 años de funcionamiento en su sede de Savio 128, la institución deberá abandonar el inmueble y buscar un nuevo espacio para continuar con sus ensayos y actividades, en medio de un escenario de fuerte restricción presupuestaria y creciente incertidumbre sobre su futuro.
La situación quedó expuesta públicamente en los últimos días, en la antesala del acto oficial por el 152° aniversario de la fundación de la ciudad. Según explicó su director, Alejandro Magrini, la Guardia alquilaba desde hacía tres décadas un espacio que fue acondicionado especialmente para su funcionamiento. Allí se construyeron salones, gimnasios y se realizaron mejoras que transformaron el lugar en una verdadera "casa" para la institución. Sin embargo, como ocurre con todo contrato de alquiler, los propietarios decidieron recuperar la propiedad.
"La gota que rebalsó el vaso", definió Magrini, aludiendo a una crisis económica que, asegura, se arrastra desde hace años. La Guardia fue creada el 7 de diciembre de 1969 dentro de la órbita de la Municipalidad de General Pueyrredon, con el objetivo de promocionar turísticamente a la ciudad en fiestas nacionales y eventos culturales en todo el país. Durante décadas, su cuerpo coreográfico-musical representó a Mar del Plata con uniformes característicos, música y un despliegue escénico que la convirtió en símbolo identitario.
En 1996 se produjo un cambio clave: el municipio firmó un convenio con la Asociación Amigos de la Guardia del Mar, entidad cooperadora, y desde entonces la institución dejó de formar parte de la estructura formal municipal. Según el director, cada renovación de ese acuerdo implicó recortes progresivos en el financiamiento, hasta llegar a una situación de virtual desfinanciamiento.
Actualmente, la Guardia debe afrontar con recursos propios la totalidad de sus gastos: alquiler, profesores, coreógrafos, uniformes, seguros, servicios, transporte y sonido. Incluso cuando es convocada por la propia Municipalidad para actos oficiales, los costos de cada presentación son absorbidos por la institución. "Llega un momento en que es imposible seguir adelante", advirtió Magrini.
Hoy son 60 chicos y chicas quienes integran la Guardia y desfilan ad honorem, impulsados por el orgullo de representar a la ciudad. Sin embargo, detrás de cada actuación existe una estructura económica que requiere fondos constantes. La pérdida de la sede agrava el panorama, ya que todavía no hay un nuevo inmueble asignado para garantizar la continuidad de los ensayos.
El conflicto ya tuvo repercusión política. En el Concejo Deliberante, el concejal Gustavo Pulti presentó un proyecto para que el Departamento Ejecutivo informe qué medidas prevé adoptar frente a la crisis. El pedido incluye detalles sobre si hubo reuniones con las autoridades de la institución, si se evalúa gestionar un espacio alternativo y si existe algún programa municipal destinado a sostener instituciones culturales históricas.
Para quienes pasaron por sus filas, la Guardia Nacional del Mar es mucho más que un grupo artístico: es una "escuela de vida" donde cientos de jóvenes encontraron pertenencia, disciplina y formación. Hoy, con más de medio siglo de trayectoria, su continuidad depende de definiciones concretas. Sin sede y con recursos menguados, el futuro de uno de los mayores símbolos culturales de Mar del Plata permanece en suspenso.
Fuente: diarionorte.com