Bodega Norton, una de las firmas más emblemáticas de Mendoza, se presentó en concurso preventivo de acreedores, con una deuda bancaria que supera los $44.000 millones.
   El caso encendió las alarmas en toda la cadena productiva, desde productores de uva hasta transportistas, proveedores de insumos y comercios especializados. Y mientras el sector intenta dimensionar el alcance de esta crisis, comenzaron a circular versiones sobre problemas financieros en otras grandes bodegas, como **Bodegas Bianchi**, aunque por ahora sin confirmación documental pública.
Norton, en el centro de la tormenta   A fines de octubre de 2025, la Justicia de Mendoza habilitó formalmente el concurso preventivo de Bodega Norton SA. La empresa, controlada por capitales extranjeros y con más de un siglo de historia, arrastra una deuda total estimada en unos u$s 30 millones, entre compromisos bancarios y obligaciones con proveedores.
   Los registros del Banco Central muestran, además, más de 100 cheques rechazados por montos que superan los $1.100 millones, una señal clara de estrés financiero. Norton trabaja con  más de 140 productores asociados y una extensa red de contratistas, por lo que los atrasos en los pagos ya generan preocupación por un posible efecto cascada en el entramado productivo mendocino.
   "Cuando una bodega líder entra en concurso, no es solo un problema empresarial: es una señal de alarma para todo el sector", coinciden analistas de la industria.

El temor al "efecto dominó"
   La vitivinicultura funciona como una cadena: si la bodega no paga, el productor no puede afrontar sus deudas si el productor cae en mora, los contratistas, transportistas y proveedores también quedan expuestos. En un contexto de precios de la uva por debajo de los costos y plazos de cobro que ya llegan a seis o nueve meses, muchos pequeños viñateros están al límite.
   El riesgo es que los problemas financieros de unas pocas grandes empresas terminen provocando una ruptura masiva de la cadena de pagos, con consecuencias económicas y sociales en pueblos donde el vino es la principal fuente de empleo.
¿Qué pasa con Bodegas Bianchi?   En las últimas semanas circuló el dato de que Bodegas Bianchi tendría 75 cheques rechazados por casi $1.000 millones. Sin embargo, por ahora esa información no aparece documentada en fuentes abiertas, ni en la Central de Deudores del BCRA ni en la prensa económica nacional o mendocina.
   Sí existen, en cambio, reportes generales sobre la crisis de las grandes bodegas, que mencionan atrasos en pagos, uso intensivo de financiamiento con cheques y presión financiera por la caída de ventas. Pero no hay confirmación pública de una situación específica de Bianchi comparable a la de Norton.
   La falta de datos oficiales no impide que el sector mire con atención cualquier señal de deterioro en empresas históricas, conscientes de que un nuevo caso de concurso podría profundizar la desconfianza.
Números rojos como el vino   El contexto no ayuda. El consumo mundial de vino viene cayendo, con precios a la baja y sobreoferta. En la Argentina, el consumo interno registró descensos interanuales de hasta 17% en algunos meses de 2025, mientras que las exportaciones se estancaron.
   A esto se suma un stock de vino equivalente a más de siete meses de consumo, cuando el promedio histórico era de cuatro. El exceso de inventario presiona los precios y reduce la liquidez de las bodegas, justo cuando los costos de energía, logística e insumos siguen en alza.
   "La apertura de importaciones, la alta carga impositiva y el endeudamiento financiero amplifican cualquier shock en la cadena de pagos", señalan informes sectoriales.
Consecuencias sociales    El impacto de la crisis no se limita a los balances empresariales. En las zonas rurales, ya se habla de riesgo de despidos, suspensiones en bodegas y menos trabajo en cosecha y transporte. En pueblos donde la vitivinicultura es el principal motor económico, la caída de la actividad se traduce en cierre de comercios, migración de jóvenes y deterioro del tejido social.
   "El vino no es solo una industria, es una cultura y una economía regional. Cuando se frena, se siente en todo", resume un productor del Valle de Uco.
Qué miran hoy los analistas  Los especialistas siguen de cerca tres indicadores clave:
1. Nuevos concursos preventivos o refinanciaciones bancarias de grandes bodegas.
2. Cheques rechazados en la Central de Deudores del BCRA.
3. Datos del INV, IERAL y Coninagro sobre consumo, stock y morosidad.
   Por ahora, el caso Norton aparece como el ejemplo más contundente de la crisis. Pero el temor es que no sea el último.
¿Crisis contenida o inicio de algo mayor?   Las líneas de crédito especiales del Banco Nación, con tasas subsidiadas y plazos extendidos, buscan darle oxígeno al sector. Sin embargo, muchos analistas advierten que se trata de "parches financieros" que no resuelven el problema estructural: exceso de oferta, consumo en baja y márgenes mínimos.
   La gran pregunta es si la crisis quedará limitada a algunos casos emblemáticos o si marcará el inicio de una reestructuración profunda de la vitivinicultura argentina.
   Por ahora, la industria mira de reojo los balances, los cheques rechazados y los tribunales. Y en Mendoza, tierra de vinos y vendimias, la preocupación ya no es solo por la próxima cosecha, sino por la supervivencia de todo un modelo productivo.
Fuente: diarionorte.com