El policía de Monte Quemado, Copo, Miguel Alexander "Bebe" Vera, se entregó ayer en el Juzgado Federal, sospechoso de conformar la banda "poliladron" que se alzó con más de $ 200.000.000, entre julio y noviembre del 2025, tras montar operativos truchos contra tours en las rutas de Moreno y Alberdi.
A las 8 de la mañana, "Bebe" Vera quedó formalmente detenido, asistido por su abogado, Benjamín Chazarreta. Enfrenta cargos por "asociación ilícita para obtener dádivas". Los otros detenidos son René Alberto Contreras, también policía de la provincia Brian Gonzalo Martínez D'Orazio, policía federal el sargento de Gendarmería Nacional, Jorge Elías Molina y el civil, Franco Rodrigo Sandín. Estos acaban de ser procesados por el juez, Guillermo Molinari.
Según la acusación, el 27 de noviembre un brazo especializado de Gendarmería los descubrió en plena faena: acababan de apretar a dos colectivos y despojar a sus coordinadores de $ 100.000 a cada uno.
A excepción del "Bebe" Vera, el cuarteto quedó preso. Tras cerrarse las celdas, le siguió una ronda nocturna de allanamientos en Quimilí, Moreno Monte Quemado, Granadero Gatica y otros puntos de Moreno y Alberdi.
La defensa de "Bebe" Vera pidió eximición de prisión. La respuesta fue no. Apeló a la Cámara de Tucumán, pero la búsqueda nunca fue levantada en rutas. Agotado, el policía dijo basta el martes a la noche. Viajó a capital y se unió al resto del grupo.
Con carpeta médica, salía por las noches a la "caza" de colectivos
"Mi cliente se encontraba sin cumplir funciones, con carpeta médica", confió brevemente su abogado, Benjamín Chazarreta. Ahondó que la indagatoria se realizará en esta jornada y todo indica que se abstendrá de declarar.
Por lo demás, se intuye que en estos casi 40 días de profuguez, "Bebe" Vera permaneció oculto en alguna casa en las afueras de Monte Quemado. Otra corriente deslizó que oscilaba entre Chaco y esa ciudad.
Su defensa adelantó que el uniformado es ajeno a los cargos, pero el fiscal federal, Pedro Simón, lo consideraría "`piedra basal" de la organización, léase uno de los eslabones más fuerte en la larga cadena delictiva.
De acuerdo con la acusación, Contreras marcaba los objetivos desde Monte Quemado. Entonces, sus "socios" montaban los operativos en las rutas 16 o 92. "Cazaban" a los colectivos y recién los liberaban, previa entrega violenta de grandes sumas de dinero, no menor a los $ 200.000, afirmaron los damnificados al declarar en el proceso.
También civiles pertrechados como efectivos genuinos, según la historia
La Fiscalía acusó a los individuos de haber aceitado bien la banda, con roles claramente definidos. El Federal y el gendarme al frente, respaldados por civiles bien pertrechados, con chalecos de la policía.
Es más, las víctimas describieron que la voz cantante la tenía un "gordito malo", quizá el Federal. Relataron que el "operativo" era relámpago: detenían las unidades, descendían a los coordinadores los persuadían (apretaban) de entregarles dinero, o bien perderían toda la mercadería, intuyendo que era de contrabando. Acorralados, los transportistas pagaban y se marchaban en silencio.
Fuente: El Liberal