Cada asunción trae consigo un instante que trasciende el protocolo. En ese breve momento en que un mandatario recibe los símbolos del poder provincial, la historia vuelve a hablar y la identidad vuelve a tomar forma. Y esta vez, cuando Elías Suárez asuma como nuevo gobernador de los santiagueños, lo hará acompañado por atributos concebidos con un profundo respeto por la tradición, la memoria y el sentir de esta tierra.
El bastón: una pieza viva del monte
Entre esos atributos, el bastón de mando se presenta como la pieza más cargada de sentido. Nacido del trabajo de artesanos locales, está hecho en madera de algarrobo, un árbol que para los pueblos originarios no era solo materia prima, sino un guardián del monte, un símbolo de vida y de espiritualidad. Su lustrado no es un adorno: es una forma de honrar esa raíz ancestral sin ocultarla, dejando a la vista la nobleza del material y la identidad que representa.

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La empuñadura, trabajada en plata, reúne pequeños detalles que hablan por sí solos: el escudo provincial tallado en oro, el nombre de Santiago del Estero en relieve, y un remate superior inspirado en el algodón, ese cultivo que durante décadas sostuvo el esfuerzo de cientos de familias. La base repite la misma sobriedad con argollas en sobre-relieve, cerrando una pieza que no solo se mira: se siente.

El bastón descansa en una caja de algarrobo tapizada en pana gamuzada negra. En su tapa, grabada a láser, aparece la clásica guarda del poncho santiagueño, como un abrazo silencioso de la tradición hacia quien llevará adelante los destinos de la provincia.
La banda: el gesto visible de la autoridad
A su lado, la banda completa el lenguaje simbólico de la ceremonia. Confeccionada por la Sastrería Militar del Ejército Argentino (la misma institución responsable de los atributos que marcan la vida republicana del país) esta pieza fue hecha especialmente para la ocasión siguiendo los estándares históricos del Poder Ejecutivo.

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De cinta de gro de seda, con una estructura de tres capas y un escudo provincial bordado en hilo dorado, la banda reproduce la forma clásica que acompaña a los gobernadores desde hace generaciones. Desde el hombro hasta el pecho, desde el compromiso personal hasta la responsabilidad institucional, este atributo marca el inicio del período 2025-2029 con una solemnidad que se mantiene intacta con el paso del tiempo.
Identidad, autoridad y legado
Nada en estos atributos es casual. Cada elección estética y cada detalle artesanal cumplen un propósito: recordarnos que el mandato de un gobernador no nace de un acto administrativo, sino del pacto simbólico entre un pueblo y su representante. La banda y el bastón expresan ese vínculo invisible que une autoridad con identidad, tradición con futuro.

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En tiempos donde los gestos institucionales vuelven a cobrar un valor profundo, estos atributos se presentan como testigos materiales de una historia que continúa escribiéndose. Y este miércoles, cuando el nuevo gobernador los reciba, no solo tomará posesión de un cargo: tomará entre sus manos la esencia misma de Santiago del Estero.
07-12-25 Fuente: diariopanorama.com