Los vecinos del cementerio de Dos de Mayo, en Misiones, alertaron a la policía tras notar movimientos extraños y ruidos nocturnos en un mausoleo. Al investigar, descubrieron que Adriana Villareal había convertido el panteón de su esposo en su hogar, instalando luz, televisión e internet.
En una entrevista, Villareal explicó su decisión con convicción: "Cuando la persona falla, no falla el alma, sino solo el cuerpo físico" . "No es un lugar lúgubre ni triste. Es mi refugio" , sostuvo Adriana.Para vivir allí, Adriana acondicionó el espacio con lo necesario para su día a día. "Tenía todo lo que necesitaba: luz, una tele, internet y mi cocina. No me faltaba nada", relató.
Fuente: diarionorte.com