La medida se aplica retroactivamente desde el 1 de enero y eleva el adicional por paquete a $57,0596, según la Ley 19.800. Con este ajuste, el gravamen total por paquete de 20 unidades alcanza los $62,32.  
   Sin embargo, las tabacaleras ya habían implementado aumentos propios que oscilan entre $80 y $230  por paquete, dependiendo de la marca. Estos incrementos, justificados por inflación y costos productivos, superan ampliamente el ajuste impositivo oficial.
   El impuesto integra el Fondo Especial del Tabaco (FET), destinado a sostener la producción en las provincias tabacaleras. No obstante, el ajuste llega en un contexto donde los precios de los cigarrillos ya acumulan subas mensuales, sumándose a la ola inflacionaria que golpea a bienes esenciales y productos masivos.  Lejos de desincentivar el hábito —como argumentan los discursos oficiales—, la medida refuerza un esquema recaudatorio que prioriza los ingresos fiscales y los márgenes empresariales. 
Fuente: diarionorte.com