Se atribuye esto a la supuesta inteligencia artificial de redes como Facebook o Instagram pero lo cierto es que nigún dato nuestro estaría disponible si no se almacenara con algún motivo.
En el mundo automotriz ocurre algo parecido, las empresas guardan nuestros datos y rutinas de manejo sin motivo alguno. Al menos eso fue hasta ahora que se descubrió a GM vendiendo datos de sus clientes.
Los avances tecnológicos han permitido que los autos modernos sean verdaderos centros de datos sobre ruedas. Desde la geolocalización en tiempo real hasta sensores que registran cada aceleración o frenado, estos vehículos recopilan una cantidad abrumadora de información. En muchos casos, estas funciones están diseñadas para mejorar la experiencia del usuario, como la navegación inteligente o la seguridad en ruta.
Una investigación de la Comisión Federal de Comercio (FTC) de Estados Unidos reveló que GM, a través de su popular servicio OnStar, recopilaba datos detallados de sus conductores, como patrones de conducción, geolocalización precisa, duración de los viajes y hasta el estilo de manejo de cada usuario.
En su comunicado, la presidenta de la FTC, Lina Khan, no escatimó en señalar la gravedad del caso: "GM monitoreó y vendió datos de comportamiento de conducción y geolocalización con una frecuencia que llegaba a cada tres segundos. Esto no solo invade la privacidad de los consumidores, sino que también representa una vigilancia intrusiva que no podemos tolerar".
Sin proteccion
La resolución de la FTC prohíbe a GM vender estos datos durante un periodo de cinco años y obliga a la empresa a realizar cambios significativos en sus políticas de manejo de datos. Además, GM deberá ofrecer a los usuarios la posibilidad de solicitar y eliminar los datos recopilados previamente, un paso fundamental para restaurar la confianza de sus clientes que por ahora no tienen ninguna protección sobre este tema.
Uno de los puntos más controvertidos de este caso radica en el programa Smart Driver de OnStar, que analizaba en detalle el comportamiento de conducción bajo el pretexto de ofrecer consejos para mejorar el rendimiento en el camino.
Sin embargo, el verdadero propósito, según descubrieron los reguladores, era vender esta información a empresas externas sin el consentimiento explícito de los usuarios. Ante esta controversia, GM ha anunciado la descontinuación inmediata del programa.
Este caso ha reabierto un debate clave en la industria automotriz: la falta de regulación específica sobre cómo las empresas deben manejar y proteger los datos que recopilan. Mientras que en sectores como la tecnología y las redes sociales ya existen normas estrictas sobre la privacidad del usuario, la industria automotriz aún se encuentra en una zona gris.
Fuente: diarionorte.com