Me vine dos veces al hospital de Charata para hacerlo atender a mi nene... Ahora me vuelvo porque el más grandecito quedó con la abuela y le llevo unos juguetitos”, comenta Marisa, madre de cuatro niños mientras sube a la lancha.
“Me ha tocado subir a un hombre que de Pinedo tenia la necesidad de llevar medicamentos y un bolso con mercadería a su hijo que viven en Gancedo y escuchar lo que cuentan es realmente emotivo, porque para eso estamos”, dice un muchacho a quien llamaremos Eduardo, ya que con grandeza nos dice: “No interesa mi nombre…lo que si interesa es que aquí ayudamos a mucha gente”, comenta.
Asì, y mientras el puente Bailey se habilitó para el paso de vehículos, la lancha siguió operando. “Estamos satisfechos por la labor cumplida, pongan eso también en el diario”, nos expresa un joven con uniforme de bombero voluntario.
12-04-19 Fuente y foto: DIARIO NORTE