De apalear a la novia, a golpes, y reducir a jirones su ropa, un vecino de Campo Gallo enfrenta un panorama negro ya que tenía sexo con la víctima desde sus 12 años: “abuso sexual” penado por la Ley.
Allí radica lo medular de la historia, por la cual dos juezas declinaron su competencia y el conflicto será dilucidado por la Cámara de Apelaciones.
Según la causa que instruye el doctor Gustavo Benjamín Zavalía, del equipo de la fiscal Cecilia Gómez Castañeda, el escándalo arrancó en enero.
Eduardo “Lalo” Pereyra, de 26 años, cayó preso. Precosidad sí, golpes no La madre de su novia, de 14 años, denunció que desde el 2017 la joven se escapa y está de novia con él.
A la mujer no la ruborizaba el sexo de su hija adolescente, sino que haya aparecido moreteada, mordida, pateada y la ropa hecha añicos. “También la azotó en todo el cuerpo y amenazó con matarla y tildó de p...”, subrayó la denunciante. Cámara Gesell En Cámara Gesell, la víctima confirmó las palizas y añadió que es novia de “Lalo” desde el 2017.
En la “calculadora” de la Fiscalía, dos años atrás la menor tenía 12 años y su consentimiento para el sexo no es aceptado por Ley. Zavalía fue a audiencia ante la jueza de Género, Cecilia Laportilla. Presentó el hecho e incorporó su teoría de un posible abuso sexual. Laportilla extendió el encierro de “Lalo” y después declinó competencia.
Habría asumido que el hecho más gravoso fue el abuso y debe pasar a un juez de Control y Garantías. Al llegar a la jueza Sara Harón, juzgó que si hubo abuso, éste se enmarcó en un contexto de género. Por ende, sostuvo que la causa debía retornar a Género. “La 3ª es la vencida” Con dos juezas declinando competencia, nació un conflicto a ser remediado por un tribunal en la Cámara de Apelaciones.
Sea cual fuese la “cura”, los números no le cerrarían a “Lalo”, trascendió. Su calculadora deja entrever que tuvo sexo con la menor a los 12 o a los 13. La Fiscalía plantó bandera en el artículo 119 del Código Penal, minándole la estrategia a la defensa. Por donde ensaye un plan A, B, o C, todos los caminos lo conducirían a una condena: violencia matizada con abuso sexual.
22-03-19. Fuente y Foto. El Liberal.