Un total de 19 buzos han participado en esta tercera jornada de trabajos, en la que han sido rescatados los últimos cinco atrapados en la gruta: cuatro menores y el entrenador del equipo de fútbol, los jabalíes salvajes.
Aún tienen que salir de la cueva un médico y tres miembros de la marina tailandesa que han estado con el grupo desde que los encontraron. 
Los niños atrapados en la cueva son: Panumas Sangdee, o Mig (13 años). A pesar de su gran envergadura, uno de los jugadores más ágiles de la formación.
Somepong Jaiwong, o Pong (13 años). Descrito por sus profesores como un chiquillo alegre y deportista. Mantiene el sueño de defender los colores de la selección nacional. Su pasión es el Liverpool.
Mongkol Booneiam, o Mark (13 años). Un niño respetuoso con sus compañeros y profesores del colegio. Fan de La Liga y el Real Madrid.
Adul Sam-on (14 años). Nacido en Birmania, se trasladó a Tailandia para acudir al colegio. Habla cuatro idiomas: birmano, tailandés, chino e inglés, lo que le ha erigido como portavoz del grupo ante los equipos internacionales de rescate.
Nattawut Takamrong, o Tern (14 años). Buen estudiante y amante de los deportes, en especial el balompié.
Ekarat Wongsukchan, o Bew (14 años). Un niño descrito como responsable y que ayuda en la tienda que regentan sus padres
Prajak Sutham, o Note (15 años). Poco hablador, pero sus profesores destacan su inteligencia y deber del cumplimiento.
Pipat Pho, o Nick (15 años). Amante de las barbacoas, acudir a una es lo que pidió a sus padres una vez salga de la cueva. Alegre, dicharachero, pero muy maduro, según sus tutores.
Pornchai Kamluang, o Tee (16 años). Un rapaz que contagia felicidad. Muy sonriente y atento con sus amigos.
Peerapat Sompiangjai, o Night (17 años). El mayor de los chico. Cumplió los años dentro de la cueva, pero ya dijo en una carta dirigida a sus padres que quiere su "fiesta de cumpleaños".
Ekapol Chantawong, o Ake (26 años). Asistente entrenador del equipo. Nacido en Birmania, se quedó huérfano de padre y madre siendo muy joven y se trasladó a vivir con su abuela. Antes de ser entrenador pasó varios años en el monacato budista. Tras una jornada de entrenamiento, el técnico llevó a los niños a una excursión a la cueva donde quedaron atrapados. Aek pidió desde la cueva perdón a los padres de los niños.
10-07-18. Fuente y Foto. Diario Norte.