Hay más divorcios por problemas de dinero que por infidelidades

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Hay más divorcios por problemas de dinero que por infidelidades
Hay más divorcios por problemas de dinero que por infidelidades

Mientras que en Estados Unidos y España los pedidos de poner fin al matrimonio aumentan en esta época del año (que es el fin de las vacaciones), en nuestra provincia las motivaciones son otras.

Las parejas estadounidenses se separan más a menudo después de las vacaciones de verano y de Navidad, según un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Washington, en Seattle, encabezado por la sociólogaJulie Brines.

Por su parte, revistas digitales españolas como RT o “Qué!” citan datos del Consejo General del Poder Judicial, según los cuales en España aumentan cerca de un 30% los divorcios al fin del verano (en Europa y Estados Unidos es en esta época), fenómeno que ya tiene nombre en ese país: “el efecto septiembre”.

En casa, por el contrario y a juzgar por las cifras que maneja la Justicia local, el receso de verano o las fiestas de fin de año no influyen en la decisión de poner fin a las relaciones matrimoniales. Así lo aseguró a LA GACETA Ester Valderrábano de Casas, magistrada de primera instancia durante casi 30 años y actualmente jueza en la Cámara de Familia y Sucesiones desde hace cinco años y medio.

Las deudas

En Tucumán el panorama es diferente respecto del país del norte. Valderrábano de Casas dice que hay factores que influyen más que otros en la decisión de iniciar una demanda de divorcio, como la muerte de un familiar (generalmente, un hijo) o la situación económica de la pareja (cuando uno de los cónyuges queda sin trabajo o aumentan las deudas). Pero las variaciones estacionales no tienen incidencia en los divorcios.

La magistrada agrega que, cuando en el matrimonio era un deber la exclusividad sexual, la infidelidad era una de las causales. “También lo eran las injurias concretamente eran una causal residual que se fue formando con jurisprudencia, respecto de los diferentes modos de ofender. Hoy para pedir el divorcio no hace falta la expresión de causa, aunque por supuesto en el origen sí la hay, pero esa información ya no es fundamental para el juicio”, especifica.

Por otra parte, la jueza comenta que desde que en 1985 se modificó la Ley de Matrimonio Civil, que incluyó el divorcio vincular, no se incrementaron los divorcios (“se mantuvo la misma cantidad de personas que antes querían separarse”) y que con el divorcio “exprés” tampoco hubo una avalancha de casos, como se creía que iba a suceder: “Con el divorcio ‘exprés’, como le llaman al divorcio para el que no se exige una causal, y que ya tiene como un año de vigencia desde la reforma del Código Civil y Comercial, tampoco hubo una creciente demanda de divorcios. La tasa es estable”.

La convivencia

“En otros países, como los europeos o EE.UU., está más aceptado el tema del divorcio ante la menor dificultad”, resalta Alicia Asfora, profesora titular de la cátedra de Psicoterapia Sistémica en la Universidad Católica de Santiago del Estero. Y explica qué puede pasar con las vacaciones: “la convivencia es un factor de peso para una pareja que se acostumbró a tener tiempos privados (trabajo, amigos, gimnasio, club...). Las vacaciones obligan a reorganizar espacios y tiempos libres y en pareja, porque están casi todo el día juntos y con más tiempo de.... no saber qué hacer”.

Con ella parece coincidir el sociólogo español Ramón de Marcos: “Independencia y poder están por encima de cualquier otra motivación, incluyendo el valor ético o moral. No nos gusta la dependencia en ninguna de sus formas, ni el envejecimiento. Somos individualistas en ese sentido”, resalta.

Los datos del estudio

Los expertos de EE.UU. estudiaron las cifras de separaciones en el período que va de 2011 a 2015 en el estado de Washington. “El patrón se mantiene constante año tras año y se repite en todos los distritos”, asegura Brines. También relevaron las cifras mensuales de separaciones en Ohio, Minnesota, Florida y Arizona, estados en los que rigen legislaciones similares pero diferentes situaciones económicas, y el patrón se mantiene.

“Las vacaciones son emocionalmente intensas y estresantes, y eso puede llevar a que no se cumplan las elevadas expectativas y a evidenciar las diferencias dentro de la pareja”, destacan las conclusiones del trabajo.

“No es una leyenda. Uno de cada tres divorcios se produce en septiembre, a la vuelta de vacaciones de verano”, le aseguró a “Qué!” Susana Aparicio, psicóloga española especialista en formación de pareja.

PUNTO DE VISTA

Qué le dicen al psicoanalista

GRACIELA NIETO  / Psicoanalista

Las vacaciones son un tiempo diferente en la vida un quiebre en la rutina. Lo que hacen es poner los conflictos subyacentes en evidencia. El día a día permite que cada uno haga su vida en cambio, las vacaciones son un tiempo intenso de sólo compartir, sí o sí. Ahí se evidencian los conflictos, el desinterés, el desamor, etcétera. Muchas veces son parejas que ya vienen mal y ahí se enfrentan con la verdad de lo que ya no funciona. Tanto las vacaciones como los conflictos externos (pérdida de trabajo, muerte de un ser querido y esas otras causas que se aducen en un tribunal) son disparadores para que los cónyuges se enfrenten con sus verdades. La verdadera causa es intrínseca a la relación de la pareja. Hay que tener en cuenta que cuando una pareja busca un analista, busca una solución al conflicto cuando llega a un juez ya tiene una decisión tomada. En la terapia se verá que el conflicto es de los dos: parejas que no se pueden comunicar no saben escucharse, respetarse en su individualidad suele haber conflictos de poder... Y eso poco tiene que ver con lo que le irán a decir a un juez.

07-09-16 Fuente y foto: EL LIBERAL

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