Inglaterra se quedó con el tercer puesto y Mbappé apunta a ser el gran goleador del Mundial.

18 de Julio, 2026-Partido de locura en Miami-El partido por el tercer puesto del Mundial 2026 entre Francia e Inglaterra, ese consuelo que nadie quiere jugar pero todos terminan recordando, se convirtió en un espectáculo de esos que justifican el fútbol.
Hace 8 horas DEPORTES

Empezó con una pesadilla para los franceses y terminó con una ovación para Kylian Mbappé, que salió del Hard Rock Stadium con la Bota de Oro prácticamente asegurada y un récord histórico bajo el brazo.

   Porque sí, el partido fue una montaña rusa. Inglaterra arrancó arrollando como un tren de carga. A los tres minutos, Declan Rice ya había puesto el 1-0 con un derechazo desde fuera del área que dejó sin reacción al arquero francés. Antes del cuarto de hora, Ezri Konsa cabeceó un centro de Rice para el 2-0. Y cuando Bukayo Saka anotó el tercero a los 37 minutos y el cuarto en el tiempo agregado del primer tiempo, el marcador reflejaba una goleada histórica: 4-0 para los británicos. El sueño de la medalla de bronce parecía un trámite.

   Pero el fútbol, ese deporte caprichoso, tenía otros planes. Didier Deschamps, en su último partido como seleccionador francés tras catorce años al frente del equipo, movió el banquillo con la desesperación de quien no tiene nada que perder. Metió cuatro cambios en el entretiempo, y el partido se transformó por completo. Lo que había sido una exhibición inglesa se convirtió en una remontada digna de película.

   El despertar francés llegó con la furia de Mbappé. Apenas tres minutos del segundo tiempo, el capitán galo recibió un pase en profundidad de Michael Olise y, con su zurda, recortó distancias para poner el 1-4. No era un gol cualquiera: era su noveno tanto en el torneo, el que lo ponía por delante de Lionel Messi en la pelea por la Bota de Oro. Y también era el gol que lo empataba con el argentino en la clasificación histórica de goleadores de los Mundiales, con 21 tantos.

   Pero Mbappé no se conformó. Seis minutos después, Bradley Barcola, otro de los ingresados en el descanso, aprovechó otra asistencia de Mbappé para poner el 2-4. Y en el minuto 66, la estrella francesa volvió a aparecer. Otra vez con la zurda, otro pase de Olise, y el 3-4 que hacía temblar a Inglaterra. Era su segundo gol de la tarde y su décimo en el Mundial 2026. Con esa cifra, el delantero del Real Madrid no solo se afianzaba como máximo artillero del torneo, sino que además superaba a Messi en la tabla histórica, alcanzando los 22 goles en 22 partidos en Copas del Mundo. Una marca que parecía inalcanzable y que ahora lleva su nombre.

   El partido era un volcán. Inglaterra, que había visto esfumarse su ventaja de cuatro goles, recuperó la tranquilidad sobre la hora. Un penal cometido por Malo Gusto sobre Djed Spence fue transformado por Bukayo Saka en el 5-3. El propio Saka, con un hat-trick en su cuenta personal, se convertía en el héroe inesperado de una tarde que prometía ser un paseo y terminó siendo una batalla. Pero Francia no se rindió. En el tiempo agregado, Ousmane Dembélé, otro de los cambios de Deschamps, aprovechó un contraataque para poner el 5-4 que parecía definitivo.

Parecía. Porque a los 90"+8" Jude Bellingham remató con la diestra desde el centro del área por el sector derecho de la arco tras una enorme jugada en contraataque. El marcador, tan elástico como el partido, dejaba a Inglaterra con el bronce y a Francia con la sensación de que, al menos, habían dado la cara.

   Al final, el consuelo francés tuvo nombre y apellido: Kylian Mbappé. Con sus dos goles, el capitán galo es el candidato más firme a la Bota de Oro del Mundial 2026 con diez tantos. A no ser que Messi, que todavía debe jugar la final contra España, se enoje y lo alcance. Pero más allá del trofeo individual, Mbappé escribió una página dorada en la historia del fútbol. Sus 22 goles en Copas del Mundo lo convierten en el máximo artillero absoluto del torneo, superando hasta ahora a Lionel Messi (21) y a todos los que vinieron antes. A sus 27 años, el francés ya es leyenda.

   El partido por el tercer puesto, ese que nadie quiere jugar, terminó siendo el escenario perfecto para que Mbappé reafirmara su estatus. En medio de la locura de Miami, entre goles y remontadas, el fútbol recordó una vez más que, incluso en los partidos de consuelo, hay historias que merecen ser contadas. Y esta, sin duda, es una de ellas.

 18-07-26 Fuente: diarionorte.com

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